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Con quien sí.


Los fragmentos de mí pasado son esas luces que ahora me iluminan para disfrutar del presente.

El mejor regalo que puedo gozar en esta época es de mi familia de sangre y la que he elegido con esa satisfacción de vivir grandes momentos. Gracias a los todos los que comparten su esencia y gracias  a los que no están de esta manera nos evitamos malos ratos, malos entendidos y disgustos sin razón. He reflexionado y mi lista se ha reducido a personas que me aman, me aceptan, son directos y francos,  me alientan a crecer, me abrazan con fuerza, me hacen sentir bien y no cuestionan  mis locuras.

Me quedo con una frase fundamental: “No tenemos la obligación con nadie” pero esto solo es aplicable con aquellas personas que no son reciprocas y que buscan su beneficio sin tener costos. Uno se debe de dar cuenta con quien sí y con quien no, no podemos entrar en un mundo de contradicciones cuando ya tenemos situaciones que resolver, no podemos ser arrastrados por mentes que están turbias, contaminadas, viciadas con telarañas y arañas que están devorando el concepto de estabilidad.

Es momento de renovarse, dejar en claro lo que queremos y a quien queremos en nuestros proyectos de vida, es momento de transformar lo que ahora no está teniendo impulso, no podemos truncar nuestro andar, no debemos sentirnos frustrados, no podemos estar alimentándonos de desilusiones cuando hay motivos que nos inquietan para tomar nuestros sueños.  Reitero una vez más el amor propio es el que se debe cuidar de una manera indiscutible ante cualquier bombardeo y ruptura de aquella cuerda que nos sostiene.

Es época de dar y recibir regalos pero que estos sean sinceros y pensados aunque deberíamos inspirarnos y agradecer que estemos vivos y podemos compartir nuestro esfuerzo, nuestra serenidad y nuestro tiempo. Los regalos costosos no son correctores de nuestra infinidad de muecas, quejas, maldiciones e indiferencia. No esperemos cada mes de diciembre para demostrar amor con un obsequio, no esperemos esta época de paz para buscar reconciliación porque si tuviéramos intenciones podríamos actuar en cualquier instante para sentir ese bienestar indescriptible.

Somos contradictorios es parte de la mecánica humana pero de alguna forma es válido para darnos cuenta que débiles y pequeños podemos ser y que hermosa oportunidad tenemos para saber que ten grande somos si  lo queremos. Hagamos el ejercicio de sentirnos vulnerables, recopilemos todos nuestros actos, recapacitemos y reconozcamos que hicimos bien y que hicimos mal.

Gracias a la vida por mantenerme en este punto, me siento feliz de estar aquí y ahora. Me entusiasma ayudar al prójimo y tener la fortaleza necesaria para seguir, puedo ser un crítico voraz pero del mismo modo hago una autocrítica dura y me lamento que hay circunstancias nubladas y sin un arreglo aparente, es grosero saber que hay personas que muestran su lado obscuro quizá así logran su satisfacción, piensan que con eso resuelven paradigmas inventados y que se traducen en ingratitud efectiva y constante.

Me he tropezado muchas veces y me he fragmentado de tal forma que no hay compostura. Quizá después de tantas caídas las cosas no volverán hacer iguales y si no volveré hacer el mismo porque uno aprende de los descalabros pero también estoy contento por todo lo que sucede en mi entorno, sonrió sin límites, lloro a solas y vuelvo a comenzar mi aventura. Hoy ten la seguridad que si me acerco a ti y te brindo unas palabras son de corazón, porque son necesarias para tener claridad y comenzar un ciclo sin contradicciones y lleno de expectativas gratas.

 

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