No dejes que tu vida caduque.

No has descubierto el hilo negro y realmente estas consiente de aquella frase: “Toda acción tiene una reacción”.

El tiempo hace que las situaciones caduquen y que no tengan importancia y eso puede ser beneficioso para el bienestar de las partes involucradas siempre y cuando no haya infinidad de versiones que confundan y que no dejen las cosas claras.

El pasado mes de julio viví un enredo de teorías respecto a una situación que mantendré resguardada  por los siglos de los siglos aunque quien me la contó crea que ya la confesé y está sumamente ofendida pero yo no tengo la culpa de que un comentario repentino lo haya trasladado al escenario más patético. Cuando el reclamo llego no sabía de estaba sucediendo y no me exalté porque estaba seguro que mi sentido de confiabilidad estaba intacto y cuando escuche la otra versión solo daba gracias a mi silencio y me entristecía por lo crédula que resulto ser la persona que me reclamo poniéndome como un monstruo indiscreto. Afortunadamente hoy estoy tranquilo aunque siga existiendo esa sensación de alta traición que jamás existió porque se quién soy  y como me debo de dirigir. Solo quería contarles esta anécdota para poner punto final al asunto.

Pasando a otro orden de ideas también existen personas que se ofenden porque te llevas bien con alguien que ellos no pueden ver ni en pintura pero cuál es el problema si una relación no debe afectar  a la otra. Que lamentable que alguien quiera controlar la vida de la demás con base a sus frustraciones, errores y negaciones. Qué tétrico es  que un ser pueda vivir en plena guerra cuando todo puede avanzar con serenidad y alegría.

Hablando del tiempo puedo decir que este me ha dejado grandes momentos que no volverán, el tiempo es atrevido y me trae siempre una lista de todos mis aciertos y errores, el tiempo es el que me ha generado grandes satisfacciones. Hace diez años no me imagine estar en este sitio donde hoy escribo, donde hoy corro, donde hoy me ocupo de infinidad de locuras. En la mas reciente década he acumulado muchas personas, algunas han sido exitosas otras han ido de más a menos pero lo relevante es que las que quedan en este plano siguen en su ardua lucha y búsqueda cumpliendo sus misiones para alcanzar sus metas.

He observado como la bondad puede transformarse en maldad sin escrúpulos con tal de conseguir los objetivos, soy testigo leal de que las palabras se las lleva el viento y que lo material pesa más que esos lazos abstractos que unen esencias. En ocasiones las ausencias son más que las presencias, que la hipocresía puede resistirse a morir, que la descortesía puede ser tan cotidiana como el ser indiferente  a la pesadumbre de un entorno que era maravilloso.

Si toda acción tiene una reacción y de eso debemos esta consientes en cada decisión, sentimiento o emoción que fecundemos en los instantes que nos pertenecen. La perfección no existe por lo tanto habrá inmensas diferencias y puntos a discutir pero esto puede tener un saldo favorables si ejercemos el respeto, la comprensión y la humildad.

Las reacciones no pueden ser a medias cuando has decidido poner barreras, debes ser fuerte y sostener lo decidido no importando las consecuencias pero si se actúa con ambigüedad pues lo más sensato es reflexionar sobre nuestras intrépidas acciones y reconocer en que estamos fallando. Mis tantos años me invitan a celebrar y comprender que mi plenitud ha sido construida con amor y entrega.

No dejes que tu vida caduque por el que dirán o por miedo a los tontos señalamientos.


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