Cómprate una vida.
Érase una vez que un ser humano que le decía a otro su falta
de sinceridad, su escasez de bondad y altanería insostenible, el receptor de aquel
mensaje solo escucho y dudo de la extraordinaria subjetividad con la que aquel
sujeto se expresaba solo con el fin de lastimar
y atacar. En ocasiones la soberbia hace hablar a las mujeres y a los hombres como
si fueran deidades o una gracia de perfección.
Hay personas que
desean que el mundo este a sus pies, que se les cumplan los caprichos, que se
les dé la razón, que su versión sea la única verdad absoluta, que se les haga
fiesta hasta por dar un mal paso y pues eso no es así en una realidad en donde
las perspectivas son diversas. Entonces en esta aventura podemos andar con
soltura y sofisticación para que nada nos sorprenda y dejemos de señalar lo que
pensamos esta fuera de lugar, observa cada aparador con cuidado y quizá en un
momento de relajación alguien con diplomacia te diga: “Cómprate una vida”.
Hay quien vocifera
sin entender el comportamiento, hay quien trata de manejar las situaciones sin
conocer el respeto por sí mismo, hay quien no puede exigir sinceridad cuando ni
siquiera puede reconocer el amor propio, hay quien busca a capa y espada atacar
con argumentos que ni el mismo ha podido digerir en su larga o corta vida. A
veces lo que parece grosero es solo consecuencia de un sin fin de acciones inconscientes
y prepotentes.
Se podrá decir lo
que se quiera pero todos tenemos cola que nos pisen entonces no escupas hacia
arriba que de plano puedes terminar batido entre tu veneno y los malentendidos
que vas fabricando cada vez que puedes para según haya un caudal de emociones
que terminan siendo navajas que cortan lazos que se suponían resistentes. Entonces
ya que revisaste cada una de las posibilidades para que ocupar ese boleto sin
regreso y que querías donar al primero que pasara, busca la cartera y cómprate
esa vida que te haga feliz y llene o simule satisfacer tus tantos vacíos.
Ojala en algún cajón
exista la llave para la autocrítica antes de sugerirla descaradamente. En verdad que se vive mejor cuando nos
enfocamos en que nos corresponde pues cada quien tiene lo que quiere y puede a través
de su esfuerzo, cada quien esta como pretende en esa nube de pensamientos y
sentimientos que conforman un alma guerrera. No busquemos culpables por lo que
nos pasa cuando hacemos todo lo necesario para nos acontezcan alegrías y malos
ratos. Entonces siempre repliquemos lo bueno que nos sucede para perdurar en el
tiempo en nuestros sitios y relaciones.
Hay quienes han
decidido mantenerse al margen de ciertas circunstancias, hay quien cierra
ventanas y puertas para que no haya intrusos, hay otros que siembran porque saben
que en algún monumento hay que cosechar, otros buscan la manera de conversar y
restablecer la armonía. El derecho a decidir es fundamental así como la obligación
de vivir y dejar vivir.
Poner barricadas,
bloquear accesos, eliminar atajos no nos hará más felices simplemente nos
dejara con más preguntas y tenderemos que hallarlas tomando en cuenta la sabiduría
del tiempo y comprendiendo que no somos quien para opinar cuando no nos lo han
pedido. Alejarse de la densidad puede
ayudar pero la tormenta sigue avanzando y nos alcanzara, por eso siempre hay
que estar preparados y también hay que saber callar y no fomentar la creación
de infiernos cuando podemos correr por paraísos.
Nuestros actos hablan
por nosotros, débenos ser humildes y saber que todos tenemos la misma
posibilidad de equivocarnos.
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