Es grato saber que me lees.
Es grato saber que
me lees y que expreses tus valiosos puntos de vista, quizá no llegaremos a
concordar y eso es lo que a mi menos me importa en este instante, lo que
necesito saber es porque así de forma tan llana cortaste de tajo todo lo que parecía
genuino y lo que es una realidad es que algo tan singular nos unirá como un
apellido, aunque se rebusque escapar de lo inevitable.
Huele a que el año
se está terminando y tendremos la oportunidad de realizar un balance de lo realizado
y reconocer que fue lo malo y que fue lo bueno, nos reuniremos con los amigos,
con la familia que queda y los que hemos
elegido para que formen parte de nuestro trayecto. Evitemos acumular rencores,
no forcemos lo que al parecer no tiene una solución inmediata, expresémonos con
sinceridad y de corazón, acabemos con las telarañas que solo nos dejan
pensamientos negativos y tóxicos.
Compartamos nuestra
felicidad y prolonguémosla a todo aquel que quiera forjar un puente franco y
claro. No entremos en debates sin sentido, vayamos a los puntos álgidos que nos
hagan reflexionar para encontrar la paz que en ocasiones nos falta. No neguemos
nuestra identidad y esas raíces que nos acompañaran hasta el fin de nuestros días,
escuchemos con atención lo que el tiempo nos quiere decir y asumamos nuestro
papel con argumentos sólidos y no dándole la vuelta a lo que tiene una explicación sensata.
El aroma a nostalgia
regresa con sutileza. Los recuerdos vienen de forma tierna a reencontrarse con
el presente. Los abrazos sobraran y debemos sentirlos con el alma y las
palabras de buenos deseos serán infinitas y con una actitud confortable se
multiplicaran para estar en un entorno de bienestar y grandes noticias.
Recurramos a lo que
llamamos criterio amplio para sacar nuestras conclusiones a los actos que nos
han traído gracia y aprendizaje, hagamos de nuestra fe lo que queramos pero encaminémosla
a lo amoroso y lo verdadero. Exploremos ese amor propio que muchos lo ocupan a
su conveniencia pero que realmente es algo consistente en nuestro andar para
lograr ser libres y no estar en medio de dimes y diretes.
Los seres humanos
tenemos el valor de alejarnos de mundos extraños y con una bruma aplastante, pero si nos trasladamos a la obviedad nos
daremos cuenta que todo va cambiando y que debemos tener la fortaleza para
regresar a los lugares que nos brindaron piezas para que nuestra existencia sea
plena e irrepetible. Somos seres que
defendemos nuestros ideales y hacemos hasta lo imposible por consolidar lo que
en nuestra mente ronda.
También se aprende
que nadie es indispensable y que siempre hay motivos para seguir adelante. Es
necesario detenerse y pensar en todos los escenarios, de lamer nuestras
heridas, esforzarnos por encontrar esas respuestas, cuestionar con la intención
de clarificar lo que permanece en una penumbra. Es necesario recobrar lo que
sea abandonado por orgullo o por descuido y saber que podemos rectificar.
Todos contaran la
historia mejor les convenga pero si alguna vez nos sentamos a platicar sabremos
que la versión exacta esta en nuestra mirada, en nuestras arrugas, en esas fotografías,
en esas anécdotas, en esos disparates sin sentido, en eso que somos porque así
el destino lo quiso y seguirá queriendo aunque corramos y nos refugiemos en
lugares insospechados, así los años seguirán pasando y tengo la certeza que en algún
punto nos encontraremos porque todo es cíclico y espero podemos aprovechar la
oportunidad para decirnos de forma honesta lo que sentimos sin estallar en ira
solo dejándonos llevar por la serenidad que está esperándonos.
Comentarios
Publicar un comentario