La nobleza que vive en ti.


No hay que quedarnos encerrados porque así no podremos experimentar satisfacciones.  Hay que ser generosos en la vida, tenemos la necesidad de ser escuchados y vistos, tenemos la responsabilidad de hacer un círculo virtuoso de actos llenos de consideración  y empatía. Es parte de la evolución del ser humano, no podemos estancarnos y quedarnos en lo mismo, hay que ocuparnos en avanzar y saber que en nuestro interior hay mucho que compartir.

La generosidad va más allá de lo material, es entonces que debemos comprender que dando tiempo, amor, apoyo, estamos colaborando de forma importante, en ocasiones intentamos ser generosos sin saber la necesidad del  otro, es cuando la ayuda se desborda y no atiende lo prioritario. Por eso hay que observar, preguntar, para brindar lo que nuestro semejante necesita de forma puntual.

El bien común es lo que debe de reinar, para que haya un resultado que nos deje un sentimiento de plenitud y serenidad. La generosidad es algo que se debe ejecutar para desprendernos de esa abundancia que vamos fabricando día con día, hay quien es egoísta y no suelta ni por reciprocidad una sonrisa, porque no tiene la intención de despertar su capacidad de ayuda.  Hay personas que huyen de ser generosas y eso se nota en su forma de actuar, en su manera de expresarse, en su modo de amarse.

El ser retraído no es bueno, te aparta de un mundo lleno de oportunidades, te lleva a sitios obscuros, peligros constantes, a interrogantes complicadas, pero llega un momento en que buscas causas, salidas, puertas abiertas que te lleven a sentirte y estar bien. Rompes el cascaron y sales de ese mundo limitado, encuentras razones para compartir y motivar sueños. A lo largo del camino veras muchos cascarones más, algunos los observaras quebrarse, otros permanecerán intactos, es así como vas descubriendo a las personas y te das cuenta de quien comparte tus objetivos abstractos y quien solo estará para cuestiones mundanas.  

Mira que la vida ha sido generosa conmigo, me costó comprenderlo, pero ahora es gratificante saber que puedo dominar el trayecto de mi destino, que no soy perfecto y no pretendo serlo, he comprendido que la vanidad es  ruin por eso es preferible mantenerse feliz estando conectado con lo que pensamos y sentimos  en un ambiente de bienestar, que en ocasiones es mejor ignorar ese veneno que no deja de circular, que no todo el tiempo puedes estar riendo porque hay circunstancias que necesitan seriedad, que hay que reconocer el logro y esfuerzo de los demás, que no siempre tendré la razón, que debo respetar la opinión de los demás aunque no esté de acuerdo y que  decir no, es tan válido como decir que sí, eso depende de lo que quiera yo.

El darte cuenta de la nobleza que vive en ti, es un factor que te hará grande cuando sepas de qué manera puedes distribuirla para generar un espacio de crecimiento y paz.  Deja fluir y quédate con eso que te alimente el alma, no desesperes ya que aquello que anhelas llegara con disciplina y entusiasmo. Si vives de prisa, estresado, malhumorado, distraído, desesperado, es momento de hacer una pausa para que te contestes con honestidad y te des cuenta de lo que sucede contigo, no huyas de las respuestas, no evadas la realidad, no esquives lo inevitable, quizá es lo que necesitas para romper eso que te tiene reprimido y no deja que  sientas el aire fresco, del tiempo que corre y que te corresponde y estas dejando ir por egoísta, quizá es momento de que seas generoso contigo y descubras como serlo con aquellos que dices amar, estimar y querer.

Examina aquel hormiguero y veras que la hormiga labora con las demás y consigo misma.




Comentarios

Entradas populares