Enclenque.


El semblante con el que miras estas letras es el mismo con el que sutilmente desmenuzas al amor. Crees en el amor, has forjado un concepto a lo largo de los años, te han roto el corazón, pero no sueltas esa sensación que te provoca una infinidad de pensamientos amables. El amor es una travesía, es un camino vertiginoso, placentero y reflexivo, es una cueva con interrogantes, especulaciones, ilusiones y fieras que están al acecho, pero de nosotros depende domar, controlar y comprender todo aquello que es enigmático.

Tanto el amor como nuestro espíritu se debe de nutrir de situaciones enriquecedoras, debemos tener las agallas para inspeccionar en qué punto nos encontramos con respecto a nuestra concepción del amor y establecer líneas conductoras que nos lleven a realizar un debate interno que nos impulse a crear un exterior feliz. Podemos tener una definición del amor majestuosa, pero si nos encontramos con un aspecto enclenque definitivamente no llegaremos muy lejos, entonces hay que buscar las alternativas para recaudar fuerzas y tonificar todo aquello que nos hace sentir y estar bien.

En el amor no deberían existir competencias, simplemente dejar fluir, estar con quien queramos, hacer lo que nos plazca, probar lo que nos de la gana, incorporarnos para retomar lo inconcluso, hasta aprender a decir que no, el amor es para reconocernos a cada instante y saber que tan soñadores podemos ser. Unas rosas, unos chocolates, un osito de peluche, pueden significar tanto, pero es mas valioso aceptar y amar al otro como es, ese es un regalo extraordinario y prioritario.

Lo enclenque del amor puede terminar, siendo honestos en lo que queremos para nosotros y para todos los demás, la debilidad del amor puede claudicar cuando nosotros somos puntuales y trasparentes en nuestra forma de actuar, lo frágil desaparecerá si nosotros ejercemos la libertad y prolongamos la felicidad que nos corresponde. Renunciemos a todo lo que nos hace mal, a todo lo que nos lastima y nos revuelca, hagamos una tregua con lo que pensamos que es inexacto y admitamos que tenemos conflictos por arreglar.

Que los insultos y las altanerías mueran asfixiadas y se transformen en oxígeno. no dejemos que la violencia prospere cuando nos jactamos de que conocemos al amor, reparemos la descomposición, obstruyamos los accesos para que la humillación no se infiltre y denunciemos a aquel que se atreve a ofender, enfrentemos y terminemos de una vez con todo lo que agravia al amor. No seamos indiferentes y estemos alerta a los focos rojos, no nos quedemos de brazos cruzados y comprendamos que de nosotros depende replicar lo que realmente es el amor.

El semblante con el que observas al amor debe ser etéreo, sin rencores, sin rastro de jugo gástrico.  Si tienes días malos, no te desquites con el amor que fábricas, no quieras entorpecer el camino con las frustraciones, no destroces esas líneas de comunicación que te pueden salvar del descontrol, no dañes con saña, porque piensas que al fin y al cabo te perdonaran. Rompe todo aquello que hasta ahora te ha funcionado y te mantiene inmovible, busca nuevas rutas para desintoxicarte y fortalecer la bondad.

El amor permanece todo el tiempo, estúpidos somos al olvidarnos de él y perdernos en un manojo de rabia e irritación. No permitas que el odio gane casi todas las partidas, cuando el amor quiere jugar intensamente, no cedas a los malos ratos, analiza y mantén en orden las emociones. Que el amor te nutra para que no llegues al grado de ser una esencia enclenque y diminuta.

Quítate la espantosa costumbre de joder al amor y mejor compártelo de forma precisa.


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