Hay seres que ignoran lo que leen.
Buscas ayuda para
resolver lo que es una bola de nieve y te conmueve al saber que te darán la
mano una vez más. Usas tu hermosa sonrisa para conseguir lo que necesitas, esa
labia la ocupas para convencer a las almas bondadosas y crees que estando lejos
del exterior, no tendrás problemas. Mientras tanto, hay un alboroto, un
descontento, una confrontación, no hay respuestas a los cuestionamientos, no hay
resultados y las estrategias empiezan a avanzar queriendo normalizar la muerte
como lo han hecho con la violencia.
Hay muchos que están
acostumbrados a los gritos, a los golpes, a los insultos, a las
descalificaciones, a las disputas por cosas materiales, hay muchos que lo
callan porque están atrapados en una celda que han construido con argumentos
insuficientes. A los que ejercen la violencia, no los increpamos porque quizá no
tienen solución, porque nos detiene la desfavorable reacción, porque al final
violentos son y serán. Pero respecto a
normalizar la muerte y nos quieran convertir en indiferentes, eso si que no, no
podemos lamentar y que queden en el olvido tantas vidas con sueños y planes.
Todos moriremos en
el momento preciso. Aunque antes de que llegue ese instante quizá tengamos alternativas
para mantenernos en pie, tenemos que sostenernos de todo lo que este a nuestro
alcance al menos que el deseo del involucrado sea diferente. Vida y muerte es
una constante diaria y eso es inevitable, estamos en una realidad candente y frívola,
hay seres que ignoran lo que leen, no escuchan lo que no les conviene y dan un
gesto hipócrita cuando es necesario. Así
se manejan las relaciones humanas en tiempos de muerte y de pocas razones para
cumplir lo que se dice, porque muchos suponen cuando eso no debería ni existir
en los francos corazones.
Entonces dime cuando
gritas, sientes que te impones como si fueras un pedazo de mármol aplastando a frágiles
columnas de madera, cuéntame que sientes cuando te enfadas, te alejas y no
puedes contener todas tus emociones, quiero saber cuando se te deforma la cara
y quieres golpear paredes, que pasa por tu cabeza, necesito encontrar
respuestas, para poder comprender tu arrebatado proceder. Así mismo te invito
te cubras con tu clásica coraza y reflexiones, que harías con la posible muerte,
que sucedería si te sorprendiera, si ese superman que llevas atrapado de pronto
pierde todas las ganas de gritar y violentar, que plan tienes cuando la muerte
te mire de frente. Ojalá algún día las contestaciones lleguen porque por ahora
lo dudo.
Somos bestias que en
algún momento despedazamos los jardines mas privilegiados, somos maquinas que
destruyen campos enteros con hortalizas de buenas intenciones, somos una
especie de matamoscas que solo esperamos que se muevan para dar un zarpazo audaz.
La violencia corre por todos lados, pero hay un tablero que nos indica que hay
que cambiar la postura y revertir lo negativo en situaciones que nos lleven a vínculos
afectivos sin precedentes. Entonces antes de que la muerte venga, hagamos ejercicios
para modificar conductas y sanar todo lo que de alguna forma rasga nuestro
interior, hay tiempo suficiente para mover las piezas y ganemos algunos juegos.
Esos fuegos que van
prosperando con el viento de la discordia, deben ser apagados con la serenidad
del caudal que nuestros pensamientos van forjando con generosidad, y si
intentamos ayudar, entonces que nuestros dichos sean alcanzables y no un remedio
para apaciguar la cruel y puntual realidad. Siempre habrá elementos que nos
mantengan a flote y si nos vestimos con paz y sinceridad, ya no habrá porque
preocuparnos por la violencia ni la muerte.
Somos volátiles y confusos,
y tenemos que aceptar lo que llevamos dentro para saber que sucede.
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