Mis grandes huidas.
Los recuerdos vienen
y se quedan en la atmósfera. Cierro los ojos y me traslado al momento donde
aquel viento que nos aventaba con toda su fuerza y nosotros luchábamos para
mantenernos en una sola pieza, esas fotografías tienen un significado, muchos
no sabrán el sentimiento que me provocan, tiempos que no volverán, donde éramos
felices y teníamos un esplendor que impactaba. La mente juega sin concesiones y
me lleva a instantes que creía olvidados, son pequeños fragmentos de mis
vivencias y mis controversias.
Los seres humanos
debemos ir resolviendo cada acontecimiento que se nos presenta, nada esta descifrado,
tenemos la encomienda de crecer conforme a lo que nos va sucediendo, muchos
maduramos con lecciones inimaginables, otros continúan un largo tiempo con sus cómodas
salidas. No es fácil recorrer el camino, habrá siempre mucho que valorar y que
contar, hay otras anécdotas que no se volverán a mencionar por simple discreción
y respeto a la memoria.
Recuerdo plenamente
como salí de casa con una maleta, sin avisarle a nadie, mis pasos eran
apresurados, estaba temeroso de que la decisión no fuera la correcta, una mañana
veraniega fue testigo de mi huida. Realmente no había condiciones para seguir ahí,
entre presiones y respondiendo a obligaciones que no me correspondían, era un
chamaco noble y en eso momento comprendí que el amor es un elemento que se debe
de cuidar de desde uno, años después parecía el concepto se estaba quedando rezagado,
pero regrese a la esencia y deje nuevamente lo que creía un paraíso para ser
libre de pensamiento y acción.
Sin muchos golpes
por toda el alma. Las marcas se han ido borrando y voy desechando lo que no es
importante, me doy cuenta de ciertas actitudes y tomo otros caminos, los necios
siempre se harán presentes, los tercos querrán que te estanques, los que
ignoran el valor de los momentos tendrán siempre justificaciones para sus
nubladas acciones. No basta con tener una actitud optimista, hay que plasmarla
en cada acción, no hay que quedarse callado, hay que afrontar todo lo que encontramos
en esta inverosímil brecha.
Recuerdo las tardes
de fútbol. Esos dotes de buen jugador perduraron por mucho tiempo, las habilidades
de alguna forma persisten, eran tiempos de gloria, de anhelo, de fantasía, de
cierta competencia por ser el mejor, situación que con el tiempo vas
comprendiendo y concluyes que todos tenemos talentos y objetivos diferentes,
que debemos hacer las cosas bien y sentirnos satisfechos con el convencimiento
de seguir trabajando. Mi nobleza nunca se ha visto perjudicada, mis buenos
sentimientos siguen floreciendo, pero ahora soy precavido, observador y un buen
escucha.
Hay personajes que trataran
de envolverte en sus historias obscuras, se pondrán la máscara de víctima, se sentirán
mal por cosas que se resuelven con tan solo reflexionar, buscaran la manera de
llamar la atención y es cuando no debe estar alerta para saber de que se trata
el guion y saber como actuar. No podemos quedarnos atados, esa no es parte de
la misión, no necesitamos quejarnos todo el tiempo, esa no debe ser la tónica
de nuestra travesía.
Si hoy tienes que
huir de tus interiores entonces no lo pienses tanto y regresa cuando estés en
paz.
Comentarios
Publicar un comentario