Esos demonios son los irresponsables.
Un calor recorre
nuestros sentidos dormidos, los hacen trizas en un parpadear, esos demonios que
son retados con nuestra terquedad. Grandísima ignorancia es la que nos sacude
con una realidad mareada, estancada en una repisa de nuestras colecciones mas
grotescas y nuestra moralidad es subjetiva como aquellos sueños que no contamos
porque tememos a la burla.
La nieve cae en ese valle
de tertulias largas y cansadas. Esos cuentos que tanto modificas, son solo
respuestas insólitas, que bofetean la gratitud que disimulas, que falsamente
demuestras con tus palabras huecas y que no van ningún lado, esos instantes que
te haces presentes son atmosferas condenadas al olvido y a la critica que
especula tu sinceridad con dosis de introspección que solo vaga en ratos de conciencia.
Vaya que eres un monstruo que no se preocupa por el aspecto interior que no
cesa de carburar y de idolatrar pequeños fragmentos de frivolidad, que inmensa
es la maldad que traes en esas garras que solo dejan tenebrosas marcas en
pieles inocentes y que no comprenden que solo los usas.
Una ser oscuro e
invisible se apodera de las coordenadas del corazón que late fuerte, susurra en
tus oídos que escapes, según para cambiar de ambiente y sensaciones, pero la
realidad sigue ahí, devorando lo que no es amoroso, recrudeciendo lo que es espantoso,
después los ojos estarán asombrados, derramando lágrimas, la huida temporal no servirá
de mucho, el resguardo terminara, porque habrá que salir, el cauce nos llevara por
la sensibilidad extraviada, por la disyuntiva toxica de los que creen que han
superado sus flujos bestiales, pero persisten sin queja alguna.
La renovación espera
impaciente, va saltando de un lado a otro, no soporta la intriga con la que te
conduces, no quiere entrar en tus entrañas envenenadas, en esa gracia que es
terrible, tus buenos deseos serán ignorados, porque estas ausente cuando te
necesitamos, porque no equilibras la puntualidad de tus acciones y solo te quedas
perplejo cuando deberías demostrar la fortaleza. Un espejismo, eso eres en
nuestro camino, eres un fantasma que solo asusta cuando hay jubilo, no queda
nada de la bondad que emites, no hay confianza, esto será un recordatorio
permanente. La crueldad esta fija en un minutero, que camina sin buenas
intenciones, toda esta energía se romperá con una disculpa profunda y un
pensamiento que considere lo ordinario como magnifico.
Llego la fecha en la
que todos se abrazan, festejan, se apegan a la fe, pero nadie recuerda los verdaderos
motivos, los detalles, los hechos que significan giros inevitables, todos
quieren descansar, en vez de buscar paz, todos quieren amarse momentáneamente cuando
deberían hablar las eternas diferencias, es una fecha donde deberían encontrarse
las razones para prosperar con prontitud y así ejercer un interés por mejorar. No
insistas en interrumpir el destino, no quieras hacer un juego ventajoso, solo
piensa en todas esas piezas que esperan su turno para mantenerse en la mira de
un estratega imponente y sabio.
Ahora somos fuertes,
con una cosecha de frutos increíble. La debilidad nos ha dejado aprendizaje, nos
ha alcanzado el transparente enemigo, pero con franca certeza, continuaremos
derramando semillas de vida en un universo que inventamos para que todos
estemos a salvo. El calor, solo era fiebre, solo eran malestares que con un
suspiro desparecerán, esos demonios son los irresponsables que confían en
sus decisiones, sin saber si repercutirán en un futuro inmediato, el dolor se
propaga, pero el analgésico está en una oportuna conversación con nuestras
emociones. Ojalá no sientas esas tempestades, que son imperativos de nuestros días,
espero que sigas escapando con esa picardía que anestesia todo a su paso.
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