Una cama llena de clavos.

Tan delicadas son las rosas del jardín, que han pasado por los trajines del tiempo.  Muchas se han marchitado con desesperanza, con la idolatría de un amor que la tierra nos les puedo dar, las violetas han sido violentadas por las manos del hombre y han quedado inertes en el tiempo de muchas melodías melosas y con tristes finales. Un sinfín de flores de todos tipos, que no cesan en su ciclo, que solo pretenden alegrar y mantenerse en el colorido paisaje. Mientras tanto en el mundo irreverente, muchos se la pasan ofendiéndose, sin razón y sin motivo, porque al final hacen lo que quieren y desean, entonces dejemos que las cosas fluyan, que todos opten por reconocer su responsabilidad y meditar si es necesario.

Hay rostros que estorban, porque solo observan puntos fijos, esos ojos que quitan energía, esas impaciencias que hacen caer en la angustia, hay manos que no hacen nada, pero repican en enfados haciendo señas, hay bocas que besan sin saber que es peligroso, hay pensamientos equivocados, porque el ocio los distrae cayendo en ideas fulminantes que solo despiertan malestar. Así esta el mundo, en condiciones paupérrimas y en espera de que todos cambien de parecer, es incierto el futuro colectivo.

Es preferible reconocer que alguna vez hemos soltado veneno, a decir que siempre la bondad ha brotado, quizá con el tiempo todo cambia, esa maldad se desplaza al lado de la generosidad, pero muchos evitan decir que han sido malos, porque según su formación, eso no debe estar en ningún guion y cuando se tocan fibras sensibles, la reacción es inmediata y contundente, pero también comprende la responsabilidad que te toca y que debes aplicar. Son dilemas que todos digieren de formas diferentes, son asuntos que deberían ser resueltos con conciencia, pero no es así.

Las flores siguen atendiendo su deber con la naturaleza. Las desequilibradas emociones necesitan atenderse, no existe la magia, es importante revisar cada rincón del alma, quizá ahí están los obstáculos, ahí están las cifras escandalosas que hay que disminuir con fortaleza y carácter. Te mantienes en una cama llena de clavos, investiga cual es, el que te esta lesionando, muévete y no sigas con el sufrimiento, atiende la herida y el tiempo te dará respuestas. Todos tenemos un disfraz de demonio y uno de ángel, ya están desgastados, es momento de renovarse y hacer un balance de todo lo aprendido. Los errores pesan y los triunfos nos impulsan, no te rompas al primer dardo, no patalees como si todo estuviera perdido, no destroces los cimientos, la ironía es un personaje que nos enajena y nos quita la venda, la realidad es un horizonte infinito y en algún punto estamos ubicados, solos o acompañados.

Serénate, siente el alivio. El aroma de las flores es relajante, nos lleva a lo espontaneo, a la verdad. No te trepes a los cañones, no busques guerra, cuando son tiempo para cuidar el entorno, a la gente que nos ha demostrado cariño, sigamos aprendiendo, mantengamos la cordura y si quieres evitar momentos, es válido, pues debes resolver pendientes en el interior. Que no se marchite el campo fértil que transportas, que no se vea amenazado por ese armamento que fabricas con tal de estar a salvo, no puedes quedarte en la sombra, no quieras evitar que el viento te desnude, cuando sabemos que hay rasgos incomparables en tu lienzo y que son los que te caracterizan en un esplendor único e irrepetible.

No vengas a dar consejos, cuando no puedes aplicarlos en tus tantas acciones, no opines si no te lo piden y no te tomes las cosas personales, si no por ningún lado llevan tu nombre.


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