Labios resecos.

 

Voy besando esos rincones fríos de lo que parece ser un espejo, estoy con los ojos cerrados, siento como mis labios se encuentran con las comisuras del azulejo, comencé a besarme así mismo en aquel reflejo y termine confundido, abro los ojos y estoy en el suelo pidiendo se acabe la escena grotesca que me tiene en una reflexión constante, mientras otros están paralizados por la mieles que van pisando de forma desconsiderada, caminos que ya se saben de memoria y actitudes insensatas que con cierta complicidad del pasado van repitiendo.

Mis labios tiemblan porque quisieran decir una oda al repetitivo y absurdo protagonismo del corazón que está hecho pedazos, carente de sentido y que toma con desesperación agua de aquel cántaro y después ya sabemos que vendrá una tormenta, un dilema, una puesta en escena que será necesaria vivirla para que no quede rastro de los siniestros planes de la amargura y solo así podrás mirar la realidad que te niegas a revertir por esos caprichos insólitos e insatisfactorios. Tus labios resecos de tanto de besar, sin saber la razón, están lastimados de tanto lamer esa otra piel, están indispuestos para hablar, parece ser que necesitan descansar después de ser sometidos al caliente desorden carnal de la luna llena, no queda nada para que otros disfruten de tu coherencia, quedas exhausto y no tienes ganas ni de silbar.

Queda el recuerdo de como los labios se van mordiendo desesperadamente durante el acto de escape, de fuga, la desesperación inclina esos cuerpos de un lado a otro, pero eso no significa que perduraran un siglo juntos, es solo el impulso del ardiente momento, es solo un fragmento de palabras que cumplen un siglo para volver a las andanzas de la incertidumbre. Labios temblorosos por decirte una verdad que ya conoces, pero que rechazaras, porque estas sometido en un trapecio de emociones simples pero que te sacuden como si fuera el fin de los tiempos. Tengo tantas cosas que contarte, pero la contradicción va haciendo de las suyas en medio de publicaciones inmensas y estratégicas, cosas que se dicen a medias y se quedan en un recoveco de inercia extraviada.

Tus labios quieren sentir esos sorbos de placebo que te revuelcan en un día de mayo, te hacen despertar del sueño profundo y de repente estas besando el suelo que te ha visto entre tragedias y triunfos, sonríes como si todo fuera un evento impecable en una noche estrellada, pero sigues guardando silencio y muestras desinterés entre el viento que recorre tu desnudez, estas tumbado en un piso sucio y desquebrajado pensando en un arcoíris diluido, dolido y espantoso, es parte del subconsciente que te juega rudo y te da ciertos golpes para que te tambalees y leas las líneas que se forman en el polvo acumulado.

Mis labios siguen fingiendo serenidad ante las sombras que van corriendo en este corredor de advertencias y desengaños, no tienes idea de cuantas secuelas tienes en la mente, solo piensas en el presente queriendo romper todo aquello que te ha atado. Persigues esos labios suaves, joviales, que te cuentan historias infinitas de gloria, amor y encanto, eso te tiene hechizado y no te deja respirar. Mientras voy besando lo que parece un sendero de lujuria, meditación y soledad, es un antídoto que hace estremecer mi lienzo y mis colores, no claudico, no caigo en esos renglones que quieren estropear el arte de pensar, soy testigo de la felicidad y de su diversidad, misma que nos involucra en un mundo que tiene un olor terrible e imágenes que se repiten sin miedo a fracasar, son esos labios los cómplices de lo que llamas amor.

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