Las tragedias subterráneas.
En todas las
existencias pasan cosas importantes, no quieras ser el centro de atención,
tampoco nos mantengas informado de tus amplios horizontes, mejor disfrútalos. Siente
el momento, que se note la pasión con la que vives y deseas avanzar en busca de
la conquista, pero en el fondo estoy convencido de que la necedad te ganara
como a todos y nos harás saber de tus envolventes instantes de gloria.
Traducirás de la
forma que mejor te convenga lo que lees, porque reitero te gusta ser el centro
del universo, de forma épica nos mostraras cada detalle, pero no compartirás,
solo te limitaras a dar pedazos de felicidad hasta que la muchedumbre se harte,
esa será la estrategia perfecta, dar pequeños toques de intriga y duda,
mientras en el fondo de los mares habrá una paz que de repente forje a la
incertidumbre, colapsaran las ironías con las que tanto comparas y necesitaras
una fuerza incalculable que te sostenga de tus evocaciones constantes. Ahí donde
reposan las tragedias subterráneas todo será un manjar de exquisitos platillos
desconocidos, tendrás miedo de probar, te someterás al escrutinio de todos los
prejuicios que fabricas con tal de sentirte aliviado, reprobaras todas esas
muestras de afecto, serás tan salvaje como puedas, amedrentaras con honestas altanerías
eso que con esfuerzo has construido.
Será un escenario
apocalíptico. La lava alcanzara todos esos brillantes sueños, los terremotos te
harán caer, las inundaciones te dejaran en harapos, será una prueba sin tus
fraudulentas excusas, tus arrebatos te llevaran a revolcarte de un dolor
paulatino, pedirás perdón, quizá en ese momento el tiempo te sobre, estarás en
una intrépida sacudida de reivindicaciones, te sentirás ignorante a lo que el
entorno te ofrece y solo así empezaras a encarar la realidad con delicada astucia,
refrescaras la memoria, abrazaras de forma fraternal, tus palabras serán meditadas
y tus actos estarán salpicados de amor profundo.
Qué bueno que te
este yendo bien. Que vayas caminando por la línea de la felicidad, por la sensación
densa de la paz mental, por la comprensión que muchas veces maltrataste, por la
tenue interacción de lo que te parecía ridículo, que bueno que aquellos pergaminos
se muevan y se desempolven, que excepcional que los tejidos que parecen anestesiados
despierten para revolver lo que parecía olvidado, ahí en ese balde donde las tragedias
se quedan paralizadas y se lanzan a lo mas angosto del alma para que reposen
como si estuvieran cansadas.
Esa valentía con la
que te endiosas es la misma que te mantiene aletargado, no quieres pedir ayuda,
porque dices no necesitar de más manos, de más pensamientos, de más energías,
piensas que todo es falso, que todo lastima, estas convencido que todo se esta
desmoronando y que la esperanza es una salida inapropiada. Pones a discusión tus
opiniones como si estas fueran un discurso exitoso, quieres debatir cuando te
niegas a las respuestas, cuando sabes que es lo que tienes que hacer, simplemente
te cruzas de brazos y ves como la vida pasa y crees que la madeja de verdades
es una franca bola de nieve que viene a sepultarte.
Estas en el subterráneo
esperando el próximo tren y quieres alborotar todas las madrigueras, quieres
hacer una revolución que mate todo pensamiento de posibilidades magnificas,
quieres ver tropezar a los que tienden a volar, eres un destructor en potencia,
un ciento de serpientes te obedecen y te suplican buscar víctimas para
alimentar las tragedias aunque tienes claro que la bondad jamás te ha dado la
espalda, anhelas ser un ogro con la letalidad en la mente y con hirientes
argumentos que solo quedan en un chiste sin freno, porque estas revestido de lo
que te tiene a salvo y con sabiduría, estas ahí solo por la comodidad de seguir
respirando tranquilo.
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