Odias a los gatos.
Se escucha el himno nacional mientras reprochas las situación
catastrófica, te irritas y te dispones a leer el periódico, pero antes observas
a Filemón maullar con enjundia, te sientes triste, impotente y engañado,
quieres beber todas esas botellas de vino que por décadas has guardado, pero una
voz interna te dice que aguantes, que no es para tanto. Quizá la catástrofe es
producto de la imaginación de unos cuantos ingenuos que quieren seguir una agenda
prospera o quizá sea un detonante para acabar con las viejas practicas
institucionales, te sientes aturdido y sigues gritando ofensas como si eso
fuera a curar las viejas heridas que sangran y manchan todo lo que haces.
Después te pones a revisar todas esas cartas que tus
miles de fans te hacen llegar, no entiendes la fama, prendes aquella cacerola y
una a una la arrojas para que se conviertan en cenizas, no te interesa saber lo
que la gente te quiere decir, solo te importa seguir un guion y generar dinero.
Eso de ser el conductor mas destacado en la televisora numero uno es algo que
de repente llego, es algo que gozas y dejas que fluya, valió la pena tanta irreverencia
y la hipocresía que ejerces para caer bien. Toda la vida has acumulado resentimientos y no
te das cuenta, porque te crees merecer todo y pretendes competir y ganar sin
importar el daño, así vas por la vida, no te das cuenta, porque no te
cuestionas y todo te lo tomas personal.
Eso si es un desastre mayúsculo que tendrías que componer
y erradicar de una vez por todas, pero no quieres, porque la estrategia te ha
funcionado y quieres que todo siga administrándose como hasta ahora, es cuestión
de estatus, el juego de las apariencias es lo que no te hace soltar y terminas
en arenas movedizas. Reconoces que todas esas ofensas deberían corresponder al
individuo que todas las mañanas ignora lo que le sucede a los demás, seria lo
justo, pero también eres un maestro para esquivar y serenar las enormes olas.
Le pides al chofer que te traiga una ensalada griega como todos los días, una infusión
de valeriana y tus clásicas pastillas para mantenerte despierto, hoy es uno de
esos días pesados donde debes soportar doce horas de grabación, es el precio
que tienes que pagar para sostener la opulencia.
Ya estas acostumbrado al rechazo, al fracaso, después de
dos divorcios y chismes inventados por la prensa, no le tienes miedo a nada,
eres un egoísta, un ser impregnado de arrogancia, la única compañía es Filemón
y eso que odias a los gatos, pero no hay alternativa debes compartir el amplio departamento
con alguien. Estas cansado y solo esperas termine el contrato para retirarte y
escaparte a Miami, no quieres saber más de los fanáticos que te siguen, quieres
romper con esos lazos inútiles y rutinarios
Todo lo tienes preparado. Sabes que pronto estarás divirtiéndote,
perfeccionando el origami y leyendo a todos esos escritores latinoamericanos
que han dejado huella, una bonita vista al mar y un silencio inquebrantable, ahí
estarás mirando como Filemón se vuelve viejo y tedioso, sentirás como tus pretensiones
se desvanecen y tus expectativas se tambalean. Quieres huir del mal gobierno y
del contenido basura que promueves, quieres desvanecerte y saber que es llevar
una vida serena, necesitas encontrar el amor pisando la arena y sintiendo la
brisa. Quieres romper la dieta estricta y comerte un kilo helado de chocolate, quieres
manejar el convertible que tanto has soñado.
Te miras al espejo y aprietas los puños hoy te toca
entrevistar al presidente de esta nación y no podrás atacarlo como quisieras, tendrás
que ser un dulce y volverás a sentir frustración.
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