Sus últimas voluntades.

 

Era una noche tranquila. La neblina no dejaba ver lo que existía en la periferia, el olor a humedad era fuerte, mi ansiedad se nutria de aquel escenario, no entendía que es lo que estaba pasando, solo recuerdo que me resbale caí unos veinte metros y quede estático, con un peculiar dolor en al abdomen. La soledad comenzó a causar estragos en mí, me culpaba de porque vine en esta época a vacacionar al área boscosa que era la favorita de mi madre, simplemente porque desde niño he venido por lo menos una vez al año y era la oportunidad de cumplir voluntades.

¿Quién se iba imaginar que esto pasaría?, solo salí a caminar para tomar aire fresco y buscar el mejor lugar para decir adiós, es la encomienda que no me dejaba dormir, tenía que hacerlo a como dé lugar, requería esforzarme para alcanzar las agallas y continuar con los planes. Mi madre siempre quiso ser incinerada y la viniera a tirar al bosque, ese día que decidí acontece esta tragedia, estaba incomunicado a unos tres kilómetros del poblado más cercano, compre lo necesario para no volver en dos días. Todo se encontraba en las maletas y en esa cabañita de lujo que tanto hacia feliz a mi madrecita, mi teléfono quedaría como prueba que he desaparecido abruptamente.

Recuerdo que esa noche fue larga. Me desperté y puse a contar ciclos de veintiún respiraciones para encontrar serenidad, intenté cantar, no podía moverme, estaba boca abajo y el olor a tierra mojada era lo único que identificaba, la niebla no me permitía saber en que lugar me encontraba. Como pude me comencé a arrastrar, creo pasaron tres horas y yo seguía arrastrándome, quería encontrar ayuda, mi gritos eran ahogados, suponía que estaba herido, esas vacaciones fueron un terror, recuerdo que como pude me incorporé en una postura como si fuera a gatear, un dolor fuerte no dejaba que hiciera movimientos bruscos, mis pensamientos más temerarios comenzaron a rondar mi cabeza, dije y si viene un oso y me mata, me come, me descuartiza, el pánico era incesante. El frio me tenia en shock, intente gatear y en definitivamente no pude, ahí me quede esperando lo peor.

Hasta que escuche el olfateo de un animal, de repente vi su trompa y agradecí al cielo, era un perro, las ladridos no se hicieron esperar, me olía como si supiera que necesitaba ayuda y de pronto escuche unos paso entre la hierba, ahí estaba una figura esbelta, se acerco a mi rostro, era una mujer muy blanca, con ojos verdes, cabello castaño, algunas pecas, solo me sonrío, no me pregunto nada, se alejó y escuchaba su dulce voz, fue mi salvación, llegaron unos guardias con una camilla y me alzaron, perdí el conocimiento y sin explicación reaccione en una cama de hospital. Pude localizar a Rosaura y le solicité fuera por mis cosas a la cabaña, pues mi madre estaba abandonada.  

Recuerdo que esa tarde llego Rosaura empapada de sudor, jadeando y solo me movió la cabeza, como pudo hablo y me dijo que mis pertenecías habían desaparecido. Ahora mi madre está en manos de unos desconocidos, en quien sabe dónde, que dolor tan grande, que pesadez, que deprimente. Un descuido al caminar me ha traído catástrofe y desesperanza, no encuentro lógica a lo sucedido. ¿Quién era esa chica? ¿el perro supo de mi existencia? ¿Cómo me sacaron del bosque en medio de la niebla?, que infamia estoy viviendo.

En este momento estoy saliendo de la agencia del ministerio público, puse la denuncia por robo, mi madre no se merecía este viacrucis, tengo lista un millar de copiar con la leyenda se busca, se dará jugosa recompensa con la foto de la urna de mi madre, la gente pensara que soy un demente, pero necesito recuperarla y cumplir  sus últimas voluntades, esparcirla en el bosque,  rezarle unos padres nuestros y que le haga prometer que me voy a jubilar cuando cumpla sesenta y cinco años, porque no me quería ver atrofiado y malhumorado.

Nuevamente me viene la sensación de que será una noche tranquila y espero que no haya mas caos en mi vida, porque cojeo y de repente pierdo el equilibrio.

  

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