El presumido.
Quiero que me dejen de señalar como el presumido, arrogante y patán. Que
culpa tengo yo de ser un hombre alto, fornido, cabello rizado, con las posibilidades
de viajar cuando me plazca y subirlo a mis redes sociales para impactar y
alimentar mi ego, no soy responsable de la fortuna de haber nacido en una
familia acomodada, con la vida resuelta, simplemente aproveche el hecho de
tener abundancia y convertirme en un buen negociante, prospero y tenaz. Me critican
porque soy un soltero codiciado, pero he decidido que no compartiré mis ganancias
casándome y teniendo hijos como muchos que conozco, quiero disfrutar mi éxito,
mi esencia encantadora e hipnótica, quiero escribir realmente una historia que
no se asemeje a ningún otra, quiero perpetuarme como un triunfador irrepetible.
El amor no es para mí. He tenido una veintena de novias, ñoñas, interesadas
y con la cabeza hueca, sin esa hambre de querer crecer y ponerse a la par de
mis sueños, que aburrido es estar embobado por unas cuervas sin chiste, con
caprichos sin argumentos y episodios de drama, en verdad que le cerré la puerta
al dizque amor, eso es una perdida de tiempo, no tiene sentido estar con alguien
para debatir cosas absurdas y malgastar el tiempo en saciar los deseos frívolos
y carnales. Quizá soy detestable y me niego a abrir mi corazón a asuntos muy
ambiguos y vacíos, prefiero estar analizando las acciones e invirtiendo las ganancias
para tener sustentabilidad y libertad financiera.
Espero el vuelo a Estambul, mi próxima aventura empresarial me espera,
quiero poner todos mis esfuerzos con él que será mi socio, queremos expandir la
exquisita comida turca por lugares remotos, pero no ha sido nada fácil, porque
la mujer de mi socio se niega a que su
querido esposo venga a tierras americanas, es terrible ver como siempre se aparece
en la toma de decisiones y no cede, no quiere que los negocios prosperen con lo
que he planteado desde hace tiempo, si mi socio no tuviera compañía estaríamos en
los cuernos de la luna vendiendo kofta en empaques esterilizados y produciendo
a mil por hora, pero las conversaciones se han tornado ásperas y creo están a punto
de caerse, es por eso que me hare presente para cerrar el trato y regresar con
la victoria entre las manos.
Si les contara cuantos negocios se han quedado en veremos, porque siempre
hay alguien que duda, que se interpone, que no quiere tomar riesgos. Recuerdo cuando
mi madre murió y me heredo, yo apenas estaba terminando la universidad y con mi
titulo de ingeniero en alimentos decidí invertir mi dinero en pequeñas
empacadoras de queso rustico y de ahí comencé a generar riqueza que dispuse en
otras harías alimenticias como los huertos de café, la reproducción avícola y la
fabricación de alimentos veganos, mi padre pego el grito en el cielo, porque pensó
que se lo daría para fortalecer sus negocios en bienes y raíces como lo hicieron
mis hermanas, yo fui el rebelde y el que ahora es feliz y que se la vive
gozando de la vida sin preocupaciones.
Por eso me tachan de presumido, de inhumano y visceral, porque no les
ayudo, porque me aleje drásticamente de la familia, pero no tenía alternativa,
eran mis sueños o ser un individuo condenado a la beneficencia de los que han
tomado malas decisiones, prefiero ser altruista y ver resultados palpables y
que me dejen dormir en paz.
Los que señalan mi arrogancia es una invención cruel, es para hacerme
sentir mal, pero no lo logran y eso de la patanería es verdad, no me gusta perder
el tiempo en cosas sin sentido y sin proyección de ganancia, elijo ser el que se
sube a un globo aerostático en Capadocia, que ser el que va al Vaticano a
intentar sentirse buena persona y en el fondo sabemos que no lo es.
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