La pesadez.
La
pesadez me hace intuir que pronto tendré noticias de lo que sucede en ese mundo
que te inventas, no te cansaras de mostrar lo bonito, lo frívolo y lo
desechable de lo que tanto anhelas y llevas a la realidad. Tus repetidas
aventuras me causaran unos cuantos bostezos y tendré que intervenir con un
grito espantoso que rompa con el ritmo de la imaginación qua aturde.
No
hay remedio para la inestabilidad que ejerces en cada una de tus relaciones, no
hay una varita mágica que te permita establecer la aceptación que tanto deseas,
no hay manera de erradicar tu persistencia y ambición por sentirte superior y
creer que lo que ahora vives es lo que será trascendental, te encuentras en un
remolino de exquisiteces que caducaran muy pronto, no habrá forma de
multiplicar esas quejas que te hacen despertar, solo te queda el efímero
glamour que exhibes con tal de darnos cuenta que eres feliz.
Quizá
ese sea un talento que muchos no reconocen porque es repetitivo en miles de
personas, el sentirse inalcanzables, el pensar que son insuperables, el imponer
razones para venderse como imborrables, pero la realidad es que su momento ya paso,
sus historias han quedado en el olvido, lo que fue valioso no lo supieron realzar
y ahora es una incógnita constante. Al otro lado del planeta, quizá tengas unos
minutos para reflexionar sobre lo que provocan tus apegos, aversiones,
inconsistencias, quizá haya un lapso repleto de milagros que te hagan ver tus
equivocaciones y tus interpretaciones que están al borde de la clásica burla
por ver a los otros como seres inferiores.
Cuando
des el sorbo al vino blanco, recordaras que no eres eterno, ni indispensable,
que en ocasiones has ignorado la oscuridad por la que vagan muchos, que tus
palabras no son sinceras y que no comprendes el dolor que retuerce la verdad
para escupirte y quedes atrapado en tus incapacidades. Quieres actuar con la alevosía
que te da ese poder que te inventas cada ves que puedes, huyendo del pasado y
de los innombrables actos de desahogo que eran de carne y hueso, no quieres ni
mencionar lo que sucedió y sucedía en esas habitaciones con olores
indescriptibles, prefieres sonreír y ponerte una aureola con tan de salir bien
librado.
Esta
pesadez me incrusta en la sospecha que pronto desaparecerás y dirás que un
golpe de fortuna te llevo al amor que tanto has manoseado y volverás a aquellos
capítulos que fueron gloriosos, que te hicieron vibrar con una fuerza elocuente
y fascinante, no dejaras rastro y te perderás en esa selva que un ciento de
veces has visitado cuando confundes mariposas con mosquitos. Regresaras con una
decena de ronchas y la comezón te hará revolcarte de desesperación, querrás
esconderte entre las manipulaciones y las peticiones para hacer drama.
El
don de convencimiento se consumirá mientras insistes que eres un ser lleno de
bondad y sencillez, pedirás que te respeten y que te crean, influirás con
frases rebuscadas y el objetivo será en atrapar la atención de los que ya no
sienten conexión, ni complicidad contigo. Los intentos serán inútiles, la
tormenta ya no te dejara avanzar, los truenos harán que todos corran y la
inteligente advertencia será latente mientras un sismo asusta al incrédulo y al
hombre de buena fe.
La
pesadez te habrá alcanzado y de esa forma liberas a los que por tus caprichos
estaban atrapados en esa jaula de oro que tanto cuidabas, te quedarás
insatisfecho, magullado, inconsciente, no podrás detener lo que tanto te
irritaba y serás parte del inventario de una dimensión que ya esta siendo
desmantelada. Comenzarás a recolectar recuerdos con el fin de calmar la
soberbia y tus infinitas torpezas, buscaras los mensajes que jamás escuchaste.
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