Escafandra.

Cuenta los hechos tal y como sucedieron para que estés tranquilo. La bondad no debe confundirse con una torpeza monumental y  hay que actuar con objetividad conforme a las exigencias y decisiones de los personajes en cuestión. En ocasiones se pierde la gravitación del cosmos que vamos construyendo con una cantidad inimaginable de esfuerzo y determinación esto nos hace perder el suelo y la razón para desmembrarnos en un espacio inmenso.

Tú que permaneces sentado en esa silla giratoria tienes tantas razones para mover esos huesos que hacen una conjunción de sueños parlantes y compromisos adquiridos que son transparentes. Todos esos papeles regados significan algo en tu proceso de crecimiento y es un apunte de tu espíritu emprendedor que nos recuerda que tan vivos estamos en un plano de discordia y búsqueda de aceptación.

Esos ojos se sorprenden ante los acontecimientos que van madurando gracias a la experiencia cosechada, esos oídos se vuelven analistas de palabras hirientes, conmovedoras y prudentes, esa boca solo se queda cerrada para masticar las verdades crujientes del presente y esa gran nariz percibe el aroma del peligro y de la fortuna. La justicia es implacable cuando las acciones y los dichos deben tener coherencia y una rigidez para dar sentido a lo que se busca, rompiendo vínculos blandos estableciendo un carácter de sensatez para no sentir el ardor de esos pensamientos negativos que descomponen lo que puede ser pacifico.    

Quítate la escafandra que no te deja palpar esas formas en todo su esplendor, no temas de morir en el intento cuando muchas veces has sobrevivido a la tormenta de asteroides, a lo fugaz que pueden ser algunas estrellas y no dejes que la densidad de la atmosfera sea un impedimento para sonreír.  No te rindas aunque el silencio sea devastador, no fastidies lo que puede tener un significado inmortal, no rompas el equilibrio con tus caprichos repentinos. Levántate y no seas presumido solo camina con seguridad hacia aquella ventana y susurra una frase hermosa ante una mañana que parece inquietante al paso de las aves que no dejan de cantar.

No le dirijas la palabra a las arenas movedizas que solo esperan tus pasos para devorarlos en este escenario de incertidumbre y donde esa mentada escafandra será un motivo de vida o muerte pero como eres precavido quizá no caigas en las garras de esos terrenos fangosos y salgas avante en esta aventura maratónica y exhaustiva. Busca aquel artefacto que te trajo hasta aquí y despega a otro punto de este universo.

Eres el astronauta que ha pisado tantas lunas y que escondes los secretos más salvajes que te condenarían a la pena de muerte pasando por un interrogatorio amplio y fatigante, esperanzado que tus monosílabos sean un lenguaje valido para salvarte de la resequedad y la contradicción de tus enfados consagrados en lo que fue un reino próspero y capaz  de modificar la historia. Eres el elegid0 para ir lejos y no tener fecha de regreso porque has hecho los méritos suficientes para estar en ese punto donde muchos han pasado sin dar explicaciones de lo observado.

Aunque la escafandra está intacta, ese estorboso traje tienes que remendarlo con un poco de tu imaginación y tu astucia, cuando regreses a tu escritorio desordenado recuerda el camino de esta trepidante locura que amenaza con regresar para descubrir criaturas épicas y deformes.


Cuenta esta proeza con lujo de detalle para que los escépticos registren, juzguen y te despedacen sin compasión después despierta ve el reloj y escápate a lo cotidiano sin dejar de pensar en la conversión estricta de tu ser que en algún momento será polvo cósmico y tu escafandra una leyenda, un mito o una historia incomoda.

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