Si, somos un montón de errores.


Un universo lleno de errores es lo que he descubierto en esta exhaustiva exploración. He descubierto un planeta repleto de pensamientos erráticos y con erupciones coléricas inmensas. Despertaste con humor negro ese que fastidia e irrita  a los que se adornan como si fueran santos, los que describen sus sueños pero están en contra de lo que ha impulsado a que sucedan, encuentras una catastrófica esfera de poder que terminara y hará caer esos pesados escombros que algún día fueron palacios.

Hay personas que nos tratan de decir muchas cosas pero a la vez no quieren decir ni media palabra, se quedan en su jaula esperando a que las alas vuelvan a salir y eso puede ser imposible cuando cerramos toda posibilidad de volar. Hay quien teniendo la oportunidad de brincar prefiere quedarse tirado en esa cama aguada que se los traga con todo y frustraciones, otros viven de sus excusas pero estas se desvanecen dependiendo de qué cuestión se trate. Es así de complejo el planeta que descubrí con tan solo poner atención y mantener la mirada fija al cielo que cada vez está más contaminado.

Si, somos un montón de errores pero en una conclusión sensata no somos lo que hemos logrado realmente somos lo que hemos superado. Somos un rompecabezas complicado en su armar, estamos en busca de esa felicidad para prolongarla hasta el fin de nuestros días y después perfilarnos a lo desconocido. Como quisiera admirar ese reflejo de mis zapatos blancos de charol, regresar a mi infancia colmada de abundancia, donde no me daba cuenta de las injusticias y donde creía que mi parentela estaría unida por siempre, pero ohhh sorpresa ya no hay zapatos blancos, ahora tengo que esforzarme para que haya abundancia, las injusticias persisten y mi familia está fragmentada porque así lo quiso, porque pudo más una telaraña de farsas creadas por no sé quién.

Antes de levantar altares y rezar con fervor cumplan con lo básico que en toda creencia existe: “amanse los unos a los otros”, no vivan con rencores, no dejen cosas inconclusas, no se ofendan por pequeñeces, no acumulen interrogantes y si quieren dar un portazo háganlo de corazón y dejen fluir. Regreso a mi adolescencia donde percibía la vida como un grito desesperado por escapar de una realidad extraña, donde la gloria era patear un balón de fútbol y es ahí cuando descubrí que no podía pertenecer a la obscuridad y a la perdición.

Somos una cadena de aciertos y errores. En ocasiones la necedad nos lleva a perpetuarnos donde no hay esperanza y a tomar responsabilidades que le corresponden a otros. Entonces me traslado a mí ser adulto y descubro la profundidad y la verdad del amor propio, comprendo que nada es para siempre y que él nunca solo se debe ocupar de manera sarcástica. La vida me ha recompensado con momentos maravillosos, personas increíbles, decisiones firmes, te das cuenta quien tiene un corazón dispuesto a ayudarte y quien vive con obstáculos en su mente.

No puedes señalarme porque quizá tu tienes un error que te ha causado un dolor infinito, no me puedes contar mentiras cuando quizá también ya sepa la verdad, crees que tu astucia es inquebrantable pero al mejor cazador se le va la liebre, entonces solo se trasparente y decretemos que esto quede como simple anecdotario y abracémonos como si mañana el mundo se acabara. Enmendemos los errores compartiendo la vida que nos queda esperando que aquellos que se han convertido en seres con alma de piedra vuelvan antes de que algo irreversible pase.

Hagamos de esta primavera un episodio digno de celebrar y emprender la búsqueda de un nuevo universo y sentarnos en un planeta a conversar.


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