Seis años.
El corazón esta
partido y mira que tiene una cicatriz notoria. Te puedo contar cuantas cosas
han pasado en estos seis años y quizá te surgirían dudas que ni yo mismo podría
responderlas. Lo importante es que estamos bien y caminando, que somos una
familia unida aunque en ocasiones las distancias son evidentes. Algunas
personas se fueron haciendo a un lado con todo y sus razones que desconozco,
sus elecciones quizá fueron oportunas y todos estamos gozando la felicidad de
un modo abundante.
El dolor de tu
partida sigue siendo incuestionable, buscamos descanso en los recuerdos, te
percibimos de algunas formas indescriptibles, se nos escapan algunas lágrimas,
te hablamos con la plena seguridad que nos escuchas, buscamos símbolos que nos
acerquen a ti. Después de seis años hemos confirmado de que estamos hechos, hacía
que parte vamos, sabiendo que es lo que nos mantiene aquí, recobramos la esperanza
cada vez que vemos tu fotografía y sentimos esa paz que nos levanta para seguir
en esta travesía.
Yo me he convertido
en un hombre maduro. Cuando te fuiste me sentía indefenso y aterrado porque
nuestra complicidad se iba contigo, te llevaste un ciento de conversaciones, un
poco de mi sueño está acompañándote, sé que algunas cartas vagamente las recuerdas, me dejaste un racimo
de madurez y fue complicado saber cómo se digería aquello que parecía algo
descomunal. Fue un proceso que me descalabro infinidad de veces y aunado a ese
descubrimiento se fueron dando una serie de eventos desafortunados que solo
dejo a los que seguimos en la jugada hasta este día.
No dudo que todos te
siguen extrañando y amando, ojala les dieras lecciones desde aquel paraíso y a
muchos les abrieras los ojos. Tu amor sigue siendo incondicional, sé que de alguna
manera te sigues ocupando de nosotros. No dejaste situaciones inconclusas todo
quedo dispuesto para seguir con alegría y serenidad, hay mentes que no
comprenden la voluntad de las personas pero eso no nos corresponde arreglarlo a
nosotros y menos a ti que estas descansando en paz.
Categóricamente
expreso que tu amor es insustituible, no hay manera de llenar ese vacío que
dejaste, no hay persona ni habrá que sea
inspiración profunda e infinita. Los que seguimos vivos en ocasiones nos
enredamos y nos atoramos en cuestiones que no pueden ser, otras veces nos
levantamos con un humor negro que aplicamos a todo aquel que se nos apersone.
Somos buscadores constantes de felicidad aunque los lugares donde hurgamos no
sean los apropiados la necedad es la que persiste, pero todos los días seguimos
aprendiendo y algún día iremos al horizonte correcto.
Mama quisiera oírte reír
o por lo menos ver tus gestos cuando algo te enfadaba de sobremanera, quisiera
percibir el aroma de tu perfume preferido, quisiera escuchar tu grito para
indicarnos que la comida estaba lista pero desafortunadamente no es posible y tendré
que esperar un buen tiempo para que eso ocurra. Quiero que sepas que todos los días procuro recordarte y de repente escucho las canciones que me llevan a sentirme
tranquilo porque apareces.
Han sido seis años
de transformaciones, de realidades, de verdades. En el fondo soy bueno, dejo fluir y
reflexiono para que nada me atormente. Me he dispuesto a decir lo que pienso y
siento, en mi percepción no he retrocedido como tú me lo pediste y sigo de pie
como un roble. Seguirán pasando los años y tu ausencia será indiscutible, los
recuerdos seguirán con vida y todo lo que nos
inculcaste continuara creciendo para que gocemos cada momento como si
fuera el último.
Mientras nos
volvemos a ver cuídanos y protégenos. Te amamos
infinitamente.
Comentarios
Publicar un comentario