Vivir en la opulencia.


Estoy en un sueño donde todos han perjurado en sus intenciones de cambiar. Son pocos los días que dura la nítida sensación de armonía después la obscuridad vuelve a enredar esas mentes donde al parecer hace mucho no hay una cosecha que rectifique esta condición de turbulencia y crisis abismal. Si quieres crecer hay que sentir el dolor hasta que tu rostro se distorsione, hay que escucharnos y juzgarnos, hay que liberarnos de lo que nos ofende y debemos encontrar la fórmula para sofocar el fastidioso apego.

Si quieres cambiar antes debes de despojarte de todo aquello que te angustia y te incomoda, si quieres agradecer debes de tener buenas intenciones y acercarte  a la profundidad de tu ser para enaltecer lo que quieres y proyectar un comienzo donde compartas tu sabiduría. El hambre, la sed, el abandono, la violencia, la incertidumbre son circunstancias que nos hacen despertar, algunos nunca han experimentado dichas condiciones y todo lo ven de forma práctica como si todo se desarrollara a través de pensamientos mágicos, pero ohhhh sorpresa la vida es una infinidad de retos y si no quieres afrontarlos quedaras rezagado, quizá solo, inmerso en cuestionamientos sin sentido.

La debilidad hace que los pensamientos sean versátiles y regresen de una forma inmediata  a estancarse en lo malo y no se esfuerzan por resaltar lo bueno, nos hemos vuelto de piel delgada y hasta el estornudo más ensordecedor nos llega a molestar y es la pauta de una guerra que destruye la quietud y el amor al prójimo, ese que nos inculcan una y otra vez y se nos olvida por simple afán de querer ser un centro cuando ni siquiera se sabe cuál es el eje y el sostén de dicha afirmación.

¿Estos sueños que vienen a mí últimamente tendrán un significado en el destino?, realmente habrá un mensaje y tendré que entender que todos ardemos sin que haya preámbulo, siento como las llamas me cubren pero no me causan daño, observo esos rostros de desesperación y escucho los gritos que me inducen a correr mientras mi pensamiento está en un cielo donde converso con esas personas que por razones inexplicables ya no están físicamente. He despertado con lágrimas y cuando hago malabares mentales para recordar cual fue la razón mi inconsciente me hace una jugarreta para que todo rastro se diluya.

Esos comportamientos extraños que observo en la gente, son producto de mi imaginación o son el resultado de su revolcada perspectiva de dirección a lo que ellos creen que está bien. Hay quien busca el perdón cuando no sabe pedir disculpas, hay quien cree que hay que ser prósperos pero que no tiene idea de la acción de compartir, hay quien tiene todas las fuerzas pero no para unir simplemente para destruir. Todos somos vulnerables, nadie nos salvamos de ser observados, criticados, juzgados, pero ahora comprendo que solo hay que poner atención a lo que es importante en nuestro andar y no entrar en la irrelevancia. Cada quien es feliz a su manera, cada quien tiene claro cuál es su papel en este mundo y todos deben ser responsable de su proceder.

Quien decida vivir en la opulencia ojala sea en la espiritual porque lo material ya nos está masticando de forma atroz dejándonos en los huesos. Quien no se percate de su realidad no tendrá tacto para comprender sus sueños y de esta forma solo habrá restos de lo que fue sin tener una sutil idea de lo que será.

Me suena vacilante el saber que muchos quieren crecer cuando no tienen los pies puestos en la tierra, entonces así no hay un parámetro conciso que nos indique cual es el alcance de lo dicho y de lo hecho para lograr lo que se quiere, al final si a ti te va bien en tus travesías estoy seguro que a mí también porque todo es parte de un loco y pertinaz sueño.

Comprende que debes dejar de mirar hacia abajo porque todos tenemos que estar arriba.




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