No dejes para después...


Muchas personas cancelan la dicha de celebrar, porque no tienen tiempo, porque surgieron otras situaciones, porque no les interesa compartir y convivir.  Simplemente se vuelven torpes y ciegos al transformarse en personas que manejan su tiempo de forma improvisada y juegan con el tiempo de los demás como si fuera suyo. Celebrar, son momentos para reconocernos y para encontrar esas respuestas que en ocasiones se esconden irremediablemente. Seguir respirando es un motivo para tener un festín con la gente que amamos y respetamos.

Todos tenemos  el compromiso de hallar razones para estar alegres, de pie, fuertes, reflexivos y con esperanzas renovadas. La vida es aquí y ahora, no podemos pensar que el futuro nos alcanzara cuando el presente lo desperdiciamos en cuestiones simplonas e irrelevantes. Algunos piensan que lo material es el máximo esplendor, y se regocijan yendo y viniendo sin parar en su desenfrenado tour de gastar sin pensar en invertir, nada es para siempre dirían los sabios.

Todos moriremos algún día, eso es inevitable. Entonces si es así la inercia de la vida, detengámonos a celebrar lo que tiene un significado especial, adentrémonos a los sentimientos de la gente que nos rodea y compartamos aquello que fabricamos en nuestro interior. No pongas excusas tontas, no aplaces fechas porque no eres eterno, es válido acomodar tus prioridades y ahí uno se da cuenta que hay costales de felicidad esperando. Realmente el son  de la vida nos muestra lo valioso que hay en ella, nos sorprende y nos invita a tener un debate interno que nos eleve y nos otorgue una intención de buena voluntad. El tiempo es lo más sagrado que hay y eso se nota en las arrugas de las personas donde se ocultan historias, revelaciones y sueños por cumplir.

Hoy celebro todo lo que tengo. Celebro convivir con personas de historias interminables, con gente que me acepta tal y como soy, con personas felices y carismáticas, con personalidades complicadas pero con un corazón grande.  Hoy celebro que mis heridas han sanado, que he perdonado, que no tengo porque revolcarme en el dolor, hoy tengo la dicha de seguir construyendo con paciencia. Hoy manifiesto que la violencia no me grada en ninguna de sus vertientes, que detesto la lambisconería, la hipocresía y la envidia. No podemos estar señalando todo el tiempo lo que no nos agrada, no podemos descalificar por nuestras creencias fijas e indestructibles, no podemos ser cómplices de un veneno que solo trata de corromper sin compasión.

No dejes para después la celebración de un nuevo despertar. No evites que las malas emociones te atrapen y te hagan llorar, no esquives esos sentimientos que te hacen noble, no discutas por circunstancias que al final tendrán solución, también mantente atento y se consiente para saber a qué lugares y núcleos no perteneces eso te ayudara a sanar y continuar por otros caminos.  No dejes para después las buenas intenciones que nacen del alma, no te quedes con las ganas de aquello que te puede traer alegría, no temas a lo desconocido, no desesperes porque las cosas no salen como deseas.

Lo que se siembra se cosecha. Entonces procura tener buenas semillas para el huerto aquel que imaginas, que tus manos estén convencidas de remover la tierra, que tu convicción se mantenga encendida y que siempre tengas en mente hacer el bien. Habrá días nublados, pero si limpiamos los pensamientos, también hay razones para celebrar, como el aprendizaje, las lecciones y los instantes que nos dejan para seguir creciendo.

No dejes para después lo que puedes decir hoy, somos temporales como cualquier otra energía, por eso hay que celebrar siempre lo que  acordamos.


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