El despertador.
El despertador suena
con un fervor inevitable. Antes de levantarte recuerda que la felicidad que
deseas depende de ti, que tus emociones solo tú las controlas, que tú creas de
manera absoluta el camino al destino anhelado. Habrá seres repugnantes que
quieran amargar tus trayectos, pero ten presente que tienes el talento para ser
feliz y que si el cielo se nubla, quizá caiga una tormenta pero esta limpiara
el asfalto, quizá no lo puedas entender, pero algo grandioso estará esperándote.
No caigas en ese mar
de señalamientos, en esa verbena de argumentos que puedes debatir pero que es
preferible pensar y dejar que las situaciones fluyan, no pierdas la esperanza
que las puertas se abrirán y que la miel entrara para hacer una ardua tarea de purificación.
Esas caras que causan dolor de cabeza, son rostros petrificados por falta de amor, porque son inspirados
por la maldad, en la insensatez, en una falta de respeto constante con ellos
mismos. Caras que solo son el reflejo de un mecanismo descompuesto por un
desorden inundado en la perfección, en la intriga y en la carencia de empatía.
Un ciudad devastada por
hombres y mujeres que se creen todopoderosos y que no permiten una competencia
sana, esencias que solo quieren ganar cuando deben de tener presente que quizá
en algún momento perderán, individuos que recalcan actitudes y aptitudes cuando
ellos no tiene claro el concepto de felicidad. Hombres y mujeres que solo quieren venganza, que su
respirar es en medio de la envidia y del sabotaje. Esos paraguas no nos servirán
de nada, porque lo que caen no son gotas, son rocas alimentadas de odio e
intolerancia.
El despertador deja
de sonar y es cuando todo comienza a avanzar, entre la penumbra y el siguiente cuestionamiento,
nos dejamos llevar por todos los pendientes que debemos de revisar, nos
enfocamos en nuestras labores y estamos imaginando como le daremos forma a todo
lo que nos corresponde. Ante los diversos ataques de histeria de los demás,
debemos tener siempre a la mano el amor propio, la dignidad y respuestas
firmes, porque valemos mucho, porque somos buenos y porque no debemos permitir
que nadie nos haga sentir mal.
La bruma parece
pesada pero ve soplando en cada paso. No entres en esos detalles ridículos, no
cedas cuando tienes la capacidad de emprender, no te quedes todo el tiempo
callado, no dejes que supongan, no desesperes. Nada está perdido, recuerda que
todo trayecto se puede modificar y es un indicativo de que el destino nos
quiere en otro punto espiritual y material.
El tic tac es contundente a la hora de tomar decisiones y es por eso que
debes detenerte a meditar, no te fragmentes por esas personas que te quieren
ver caer, no te sientas mal por personas que son efímeras en tu existir.
Tus pies tocan el
suelo helado y es cuando reaccionas, te dejas llevar por esa sensación que te
hace abrir los ojos y te paraliza, para después incorpórate sentir que el día
te está esperando con todo ese montón de motivos que tienes y que no debes limitar
por sombras espeluznantes. No te ahogues
en alcohol, en el humo insensato del tabaco, no te encierres, no claudiques
cuando tienes minutos valiosos por vivir.
Asómate y atrévete a
sentirte distinguido, privilegiado, encantador. Recuerda que no estás solo, que tienes muchas
cuestiones por descubrir, que hay muchos viajes por realizar, muchas celebraciones
por planear y nuevas oportunidades que tomar. Agradece porque tienes la dicha
de escuchar el despertador y saber que sigues vivo. Esas almas infelices se darán
cuenta del tiempo cuando esté a punto de terminarse, mientras tú gózalo sin
aflicciones.
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