El veinte.


Momento de que te caiga el veinte y te inspires en la esencia de lo que dejaste de hacer para crear un sendero de grandes fortunas espirituales. Que la oscuridad se marche y que el cansancio no se sienta en el alma, multiplica esos pensamientos positivos y conquista lo que anhelas, esfuérzate y controla la impaciencia. Debes tener la mente preparada para cargar ese veinte con todas las capacidades que se han crecido en la sabiduría quieta que posa en tus músculos, neuronas y fuerzas imaginarias.

No permitas que el veinte te aplaste. Un veinte quizá repleto de confusiones, indecisiones, temores, miedos, fallas, perdidas, pero con un sentido de hacerte reaccionar con todo eso que has forjado en ese interior revuelto pero a la vez claro que palpita, que piensa, que orquesta unas cuantas emociones para revertir momentos ambiguos y nublados. Un veinte gigantesco y sorpresivo, que te hará vibrar, comprender, fusionar, emprender, buscar, encontrar, intensificar, resguardar, debatir, desnudar todas esas posibilidades que por ahora están dispersas.

Muchos días están por venir y te darás cuenta que tan valioso eres, reconocerás a las personas que siempre están contigo, aplaudirás las buenas acciones, te alejaras de lo toxico y de lo que no suma, ejercitaras tu mente y cuerpo, te propondrás eso que creías inalcanzable, sentirás la gloria de expresar lo que sientes, empezaras a decir que no a las cuestiones que realmente no te causan interés, te introducirás en un tablero donde tendrás que mover las piezas para continuar en una inercia de triunfo. Te darás cuenta que el amplio abanico ahora se reducirá porque realmente te enfocaras en lo que  importa, cerrarás círculos, romperás moldes y  te amaras como si fueras el único ser vivo sobre la faz de la tierra.

Quizá el veinte se desmorone haciendo que existan piedras en el camino que deberás quitar para  reafirmar tus creencias, teorías, ideas y notas que a lo largo del tiempo guardas sin darte cuenta. No esquives los momentos críticos, no huyas como si aquello no te fuera alcanzar, no te precipites por atajos que te llevaran al miso lugar, no aumentes el riesgo cuando hay soluciones. Comprende que en ocasiones no encajas en eso sitios, con esas personas, quizá debas cambiar la actitud, la manera, quizá tengas que meditar arduamente para darte cuenta de lo que hay que modificar con puntualidad.

Puedes continuar con la misma tónica y todo se mantendrá sin cambio, pero el tiempo hará una presión invaluable para que te muevas de aquella cama de clavos y ya no estés sufriendo por gusto. Tienes que estar preparado para que le veinte sea útil en todo lo que vayas a construir, en eso que recapitularas con fe y devoción, necesitaras serenidad para llegar a dominar el caos y saber que todo es temporal. Lo que te funciona ahora mañana ya no será suficiente y  es cuando la reflexión deberá ser más perseverante.

El veinte te dará sombra,  te trasportara, te enseñara, te protegerá, de la misma forma que ejerzas la habilidad de entendimiento, de empatía, de amor, de paz. Comparte sin angustiarte, no te vuelvas aliado del apego, no te quedes mirando al prójimo con indiferencia. El veinte es aquello que tanto imaginas, que tanto piensas, el veinte es una prueba, un reto, algo abstracto, algo con mil cabezas, con un millar de voces, con altas expectativas y que tendrás que armar con delicadeza con tal de sentirte flotando en una satisfacción interminable.

El veinte en cualquier momento se puede terminar, entonces domestica esa fiera que tanto ladra dentro de ti y piérdete en lo insaciable del ser que tanto reprimes porque siempre estas oprimiendo el botón de pánico.

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