Elocuente.


La escasa comprensión de nuestra parte humana, nos rompe como si una gran ola nos golpeara hasta quedar inconscientes. Somos seres cambiantes, seres camaleónicos, que irradiamos emociones, sentimientos y realizamos acciones conforme a lo que pensamos es lo correcto, pero dentro de esa fluidez, debemos encontrar el balance que nos haga reaccionar y saber en qué hemos fallado y en que ocasiones la certeza nos ha dado la razón.

Seguramente hemos tenido diferencias con alguien, entonces en algún momento debe llegar esa reconciliación, porque todos necesitamos el apoyo, ayuda, comprensión, atención, compañía, es ahí como nos damos cuenta que tenemos el poder de continuar sin asperezas y dilemas. Los muros deben de caer y darnos la pauta para crecer, para absorber la enseñanza y entender que somos frágiles.

Procuremos terminar con nuestro lado obscuro. Remendemos esos orificios que tenemos en el alma, calmemos nuestro anhelo de reprochar, configuremos nuestro ser para que todo se cumpla en un son de armonía y elocuencia. Transcendamos con esa actitud que nos impulsa a levantarnos y no dejarnos vencer. Respondamos con firmeza al tiempo, que sin lugar a dudas nos cuestiona con pruebas y con retos, hagamos que las situaciones siempre lleguen al lado amable y confiemos que nuestra energía hará su tarea con tal de alcanzar la plenitud.

No, nos enfermemos de los quejosos que rondan, de aquellos que señalan, pero no mueven ni un solo dedo para resolver las problemáticas, alejémonos de los que siempre quieren sacar provecho y anteponen sus intereses, comprendamos que los instantes se disfrutan y por eso se evita la prisa. Comprométete a ser relevante en pensamiento y acción, no distorsiones la realidad para beneficiarte, se realista de lo que acontece.

Desenvuélvete y explora el mundo que todos los días tiene algo grato, no temas a recaer en esas zanjas y busca la claridad. Quédate en esos espacios donde sientas la calidez, pero no te acostumbres porque siempre hay nuevos combates, nuevas expectativas y muchos cuestionamientos que responder. Si algo en ti esta escaseando, medita y enumera las posibles soluciones para abastecer el alma, de una forma contundente y satisfactoria.

No caduques, reinvéntate hazlo por tu bien. Revisa si es que debes modificar, si debes reafirmar. Encuentra las aspiraciones, insiste en conectarte plenamente con lo que quieres conseguir, ilumina con un sentido de evolución ese mapa que has armado para fortalecer la estrategia idónea y seguir conquistando puntos de reflexión profunda. La verdad de como alcanzar lo que queremos es subjetiva, porque cada quien tiene sus creencias, expectativas y conceptos, pero podemos unirnos a los seres que pueden aportar y nutrir nuestro espíritu.

Si quieres estar en ese agujero, sufriendo los embates de tus temores, entonces cierra la boca, recapitula todas tus vivencias, cuestiónate severamente, comprende que esa ha sido tu decisión y que si no quieres no habrá quien te ayude a salir. Aterriza en la realidad y reincorpórate lo antes posible al tablero donde todos están jugando arduamente. Siente la serenidad y atrévete a comunicar lo que pretendes, no te distraigas, no lo dejes para después, no te pongas obstáculos, habrá siempre quien esté dispuesto a colaborar en tus planes, solo se elocuente.

Resalta tu lado humano. Debemos hacernos presentes cuando hay áreas de oportunidad para fomentar la empatía, la humildad, la comprensión y todo aquello que nos hace seres de bien. No escatimes en dar lo abstracto, comparte tu bondad y eso se traducirá en caminos prósperos. Si hay diferencias en tu sendero, entonces resuélvelas con inteligencia, con voluntad y con el corazón abierto. Que tu arsenal sea de abrazos y no de malas intenciones.




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