Vibrar alto.
Los cachivaches se
van acumulando en esa pequeña bodeguita. Intentos fallidos han pasado por tus
largas caminatas y sigues teniendo sed, el hambre es un enorme impulso para
continuar en esta vasija de testarudos, que no beben nada, que se saturan de
sus dichos, simplemente por seguir en una parranda de deducciones contrarias. Si,
el hambre por escapar es la que nos carcome, debemos cambiar la dieta por el
bien de nuestros cuerpos y de nuestros interiores revueltos, debemos seguir en
esta extrema algarabía, que puede arruinar toda posibilidad de sensatez.
Algunos se infiltran
por las grietas y caen al vacío, otros se quedan solo observando y mesen sus
cabezas con tal de convencerse, las expresiones son groseras y la vida no cesa,
no todos tienen la capacidad de entendimiento, quizá se hacen los tontos por
conveniencia, sacan sus argumentos desgastados para combatir el fastidio. El helado
clima no permite salir a buscar ayuda, las voces avanzan por nuestros oídos y
nos confunden, el miedo penetra el absurdo y las risas son profundas. Parece
que quieren probar la muerte y sentirse satisfechos, el cinismo su mejor versión
y con tremendas acciones siguen siendo queridos, ovacionados, pero eso es una hipocresía
disuelta en un futuro prometedor. No, nada será igual, no seas necio, no caigas
en un ritmo lleno de podredumbre y de ingratitud, solo te interesa el sentirte
bien, libre, alegre, tranquilo, sin importar las consecuencias, serás parte de
una propagación de tristeza y devastación.
Lo que se observaba
lejos, nos ha alcanzado. Todos quietos solo vemos como unas siluetas se mueven queriéndose
esconder ante un altar de expectación y gritos de melancolía, se extrañarán los
buenos momentos, querremos regresar el tiempo, necesitamos abrazarnos por lo
menos de forma imaginativa. Ahora entiendes las advertencias, ahora caes en el
sentido de la indignación que ignorabas, esto es el presente y no hay más. Ahora
la bondad esta herida y eso se debe poner a prueba en lo humanamente posible,
eso que todavía queda en ese recoveco de compasión, ojalá haya un calambre de razón
en esos desparramados obstáculos, que se ocupan para celebrar y disfrazar la fiesta,
como un método para mantener un estatus, que se ha perdido, que se ha
pisoteado, que ha quedado mutilado, por la convicción de no perecer en el
anonimato.
Esta penumbra es la
misma con la seguimos creyendo, que esto pronto pasara. Lo que nos queda, es no desgastar las cuerdas que
nos sostienen y que cada uno resuelva sus conflictos, que cada uno brinde lo
que le nazca de corazón. Saludo con emoción a todos aquellos que siguen en este
espacio de vértigos y reflexiones, es una señal de alivio, es una medicina para
el alma. Hace un año todo era diferente y lo que ahora compartimos en una
ventana para empezar de cero, para no saturarnos de tragedia, de agradecer cada
despertar, de permanecer en un cariño inmenso y procurar al que sonríe con pasión.
Los recordatorios están
en la mente. Avalemos nuestro compromiso
con la vida y no temamos a la muerte, no estropeemos la posibilidad de hacer
las cosas bien y simpaticemos con esos seres que caminan con fervor, con esos que
tiene luchas impensables y con esos egos que caerán cuando los alcance el polvo
de verdad y de seriedad. No te quedes callado, mira lo que pasa y pasara, no te
quedes paralizado ante los manifiestos obscuros, no te detengas por ningún motivo,
solo revisa lo que acumulas, tira lo que no vale la pena y quédate con lo que te
hace vibrar alto.
No te olvides de
vivir.
Comentarios
Publicar un comentario