El adivino.
Las adivinanzas se vuelcan ante la realidad turbulenta. Todos quieren ser adivinos ante los hechos
que se suspenden en suposiciones que intrigan otra vez esas mentes que solo se
la pasan en carcajadas improvisadas y frases sin cumplir. El tiempo se esta
terminando para los osados que esquivaron los males con un asombrosa formula de
indiferencia, pero hay que seguir viviendo con intensidad y no dejar que nada
se desparrame en lo que parece firme.
Los oportunistas e hipócritas
salieron como si nada pasara, se despojaron de sus poses, presumieron sus habilidades
de cortesía y se olvidaron de su gentileza, es la naturaleza que los arrastra a
la corriente de los olvidados y despojados. Se disuelve con puntualidad lo que parecía
sostener algo perdurable y eterno, pero que era endeble, que era un sarcasmo
repetitivo e inconsciente. Los bondadosos ahí estuvieron noche y día,
demostrando su vocación por mantener lo que realmente vale el esfuerzo y lo que
es valioso, cuidaron el huerto, se enfocaron en reforzar los vínculos con
mensajes precisos, procurando el amor en todos los rubros.
Las felicitaciones
que no nacen del corazón no son necesarias. La contracción reina y eso se palpa
con tan solo detenernos a pensar, los meses transcurrieron con la finalidad de
proyectarnos con esa dedicación, ese agradecimiento, esa felicidad que debemos
prolongar como si fuera la última esperanza en el camino. No es necesario
retener lo que parece nos brinda tranquilidad, hay cuestiones que deben seguir
su trayecto, debemos luchar contra el apego y sentirnos libres, somos energía y
esta se debe transformar minuto a minuto.
Sigues queriendo
adivinar el futuro como si fuera la encomienda, una imposición de lo obscuro
que entorpece la buena voluntad que mueve esa estructura que te hace brillar en
un horizonte plagado de momentos gratos. Quita las piedras del sendero, ten el
valor de expresar lo que sientes y también prepárate para las respuestas. Que
desagradable descubrir a los que se dicen generosos y son una rotunda falsedad
andante, son una especie de espejismo, son una constante mal intencionada que
tiene nombre y apellido.
Si te ofendes por
todo serás un amargado disfrazado de payaso queriendo hacer reír a todo el
mundo. Deja fluir con esa cautela, con esa transparencia que en ocasiones
desconoces, permite que la sintonía te comunique con gritos lo que necesitas de
manera urgente. No huyas por enésima vez, no escapes de las espinas, no vueles
por cielos ajenos, revierte el veneno por palabras de aliento. No te enredes en
adivinanzas infructuosas, no rezongues y no te quejes por lo que hacen y tu
replicas sin darte cuenta, no fastidies con tu estrés y convoca a una reunión urgente
con todas esas emociones placenteras.
El bullicio nos traga,
no hay una soga que nos salve de la barbarie, del cuestionamiento que hace que
ardan las entrañas, que no llenan de cierto pesar, no hay oportunidad para
refugiarnos y dejar que la tormenta pase, si quieres vivir tienes que afrontar
como un guerrero y saber que hay que seguir adelante. Se termino un año mas y
debemos saber que nos dejó en el alma y en lo que creemos intacto. Tú eres la
mayor adivinanza que debes de resolver, tienes que diseccionar ese interior
revuelto, debes poner los pies en la tierra y saber de que se trata tú
vulnerabilidad.
Cada uno sabe cómo
resolver sus asuntos, solo que prefieren hacerse los graciosos. Las doce campanadas
llegan para electrificar tu contorno y restablecer conexión con la realidad que
minuciosamente te ha observado. No eres adivino, eres un ansioso desquiciado
por querer saber que pasa al lado, dejando para otra ocasión lo que sucede en
tu reino salvaje y descuidado.
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