Inhóspito.

 

Una sorpresa se hace presente, quizá no sea el momento idóneo, pero ahí esta frente a ti. Te comienza a descolocar de aquello que creías seguro y empiezas a temblar como si una alerta sonara una y otra vez en esa mente atiborrada de sucesos, te molestas con las sensaciones que atraviesan todo tu ser, te sientes humillado ante la carambola de señalamientos que emite esa energía desconocida, te percatas que estas vulnerable ante indescriptible escenario. Te sientes atrapado en un pequeño frasco y sabes que la desesperación comenzara a pedirte que huyas como es tu costumbre, pero solo tranquilizándote podrás romper las barreras y correr hacia los montes que alguna vez te sintieron llorar.

Alguien te habla con calidez, te sientes abrumado porque el sueño extraño no ha terminado, germina algo insólito de tus extremidades, quizá son tus raíces que en ocasiones has olvidado, te conviertes en naturaleza, sientes como los pájaros andan entre las ramas y como las hormigas hurgan tus entrañas, eres un frondoso árbol en aquel bosque obscuro, ahí estas esperando a que se acabe el encanto y puedas escapar como si fueras una libélula, la sorpresa te somete a lo irreal, a lo que por años has guardado, te revuelca en tus miedos, inseguridades y se ríe de ti, solo observa cómo te tapas la cara y tratas de cubrirte la cabeza.  Tus raíces se han marchitado, vuelves hacer de carne y hueso, las aves te tienen miedo, las hormigas son indiferentes cuando das tus sutiles pasos y procuras quedarte quieto.

No quieres cerrar los ojos, porque sabes que la sorpresa te sigue esperando, quiere una explicación ante tus estallidos inusuales, quiere enterarse de lo que pasa en esos puentes que alguna vez construiste y hoy se tambalean, la sorpresa no tiene rostro, no tiene un cuerpo definido, pero la presencia se siente e impone sus condiciones. Deseas quedarte despierto, pero los intentos serán inútiles, tendrás que llegar a la cita y sentir como alguien aspira tu esqueleto, como alguien lo limpia y lo transforma, tienes pavor al saber que hay algo nuevo que te espera.

Ahí sobre ese césped recién recortado te quedas pensando en todo lo que vendrá, el cielo te advierte que lloverá y el olor a musgo te invita a buscar refugio, pero no sabes donde estas, no sabes si hay peligros, no tienes idea si esta invención es una historia perversa. Prefieres quedarte ahí, en espera de que alguien vuelva a hablarte, pero solo escuchas el zumbido de las abejas que te acechan porque de tus poros brota miel, nuevamente comienzas a convulsionar y ahora eres un hermoso alcatraz, estas indefenso, no puedes moverte y de forma repentina alguien te arranca con violencia, te mira y te tira en un lugar inhóspito.

Sales del trance, te das cuenta de que todo a tu alrededor es blancura y la luz lastima tu visión, no sabes que pasa, no entiendes, tratas de moverte y lo haces de una manera lenta, cansada, aletargada, esa energía que te ha puesto en dilemas esta frente a ti y se va diluyendo, poco a poco percibes el aroma a caramelo, giras y ves como las personas van de prisa, como todos se enfocan en sus tormentas, te levantas y sientes como las miradas te apuñalan, no recuerdas nada, solo sabes que tenias una cita en esa banca y que al seguir el vuelo de las palomas te quedaste profundamente dormido y ahora te sientes diferente, con una armonía inexplicable, con preguntas necesarias, sabes que esta es una nueva realidad y que las sorpresas rondan con disimulo y sin piedad.

 

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