Rugosa textura.

 

La rugosa textura del miedo, los acontecimientos que se van marcando como símbolos de incertidumbre, el catastrófico no puedo retumba en el bunker que has construido con devoción. La fantasmagórica hora en que los recuerdos someten a los indefensos guerreros que están para combatir y los deja soñando en el provenir. Los días de luna nos persiguen como si fueran una condena de aprendizaje y de reflexión en cadena.

Me gustaría contarte que todos perdemos en la vida, todos, nadie se salva de esa ruin sensación, todos quedamos heridos por circunstancias que guardamos en una honda zanca para ver si la tierra pudre el dolor, observamos como los privilegiados se ahogan por tonterías, se tiran al vacío por cuestiones que tiene un remedio predecible, pero la desesperación los lleva a la angustia y terminan con las esperanzas. Nuestro tacto va sintiendo como el miedo sube por nuestras extremidades y paraliza toda posibilidad, nos alojamos en un cuartel sin salida y ahí nos quedamos a esperar una alerta que es ambigua y desastrosa.

Se nos va olvidando como es la luz solar, nos ensimismamos al grado de perder el objetivo de la realidad, porque renegamos, porque queremos ser mimados como en nuestros mejores tiempos, queremos sentir la protección divina de los que ya no están, deseamos ser los niños que no se preocupaban por el presente. La crueldad llega en un parpadear y si hoy no te animas a vivir entonces estarás perdido por mucho tiempo y alguien te convencerá de que está bien sentirse así y que no tomes riesgos, total la vida es una descomposición en acción.

No te sometas a solo ver los puntos malos cuando tienes la dicha de estar en paz, cuestión de creerlo, no quieras lamentarte cuando tienes la capacidad para enfrentar los retos, no quieras rendirte cuando hay agonía en otros puntos del universo y tu tienes plenitud, no exageres con el gris de tu lienzo cuando es azul cielo.

Atrévete a sentir la rugosa textura de lo que piensas que es una maldición cuando es todo lo contrario. Te das cuenta de que tus lagrimas son amargas cuando quizá deberían ser dulces, vaya contradicción la que formulas cuando quieres huir sin razón aparente, te conviertes en un animal nervioso, que baja por las ramas y espía que haya soledad para volar, al menor ruido te petrificas y te conviertes en una gárgola tenebrosa en un escenario que florece con serenidad y pasión. Rompe esos moldes de pensar que el amor es intocable, que es como te lo han contado, el amor es un recipiente con especias que hay que saber combinar para aromatizar el espacio y darle sabor al ambiente, si no tienes la receta adecuada todo será una catástrofe.

Quisiera que escucharas por un momento las tantas negativas que te repites y te des cuenta como modificarlas para tomar un camino iluminado, se escribe fácil, pero es complicado cuando no tienes idea de lo que quieres y sientes, léelo nuevamente y escucha esa voz interior y comienza a mover las piezas para que sepas con contundencia que tan gruesa o frágil es la piel que te rodea. Humecta lo que te pertenece y desparecerá esa gruesa textura que es áspera como una lija que te friega sin cesar, quizá no lo notes, pero te hace sangrar al grado de perder la certidumbre del gran ser que eres.

No dejes que el agujero te siga tragando, busca la luna y el sol, comprende que una primavera esta por llegar con esa sintonía de renovarse o morir en medio de un dudoso destino y por favor ten claro que hay mucho que ganar y quizá algo que perder, porque a todos nos pasa sin excepción.

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