Una bonita broma.

 

Dime que es una broma lo que estoy pensando, cuéntame una historia diferente y no me atosigues con tus incoherencias visuales que no pones en práctica. La pereza me gana, al ver los espavientos que hace  la gente por llamar la atención y de sentirse querido como si fueran indispensables, enseñar las calzones no te hará mejor persona o borrara de mi mente todas las piezas que pusiste en la centrifugadora del tiempo, tampoco una sonrisa excelsa me hará pensar que eres inmensamente feliz y menos el que retes las normas con tal de sentirte privilegiado en estar en un lugar público y riesgoso después de lo que ha vivido la humanidad en todos estos meses.

Pensaría que eres un demente por el simple hecho de estar fuera de lugar, me gustaría decirte que por ahí no es y que rectifiques, pero seria brusco el impulsarte hacia otro lado, vaya que la necedad gana a los que por algún momento se quejaron con amargura, infinitas incongruencias de eso esta construido un sin numero de historias y la incertidumbre es cuando comienza a ganar terreno. Dime que es un chispazo de frivolidad lo que estoy viendo, esos gustos raros, extremos, pero con una enredadera de verdades ocultas, ahí esta una respuesta clara, esas vestimentas te hacen único, te hacen sentir orgulloso, aunque provoques incomodidad, sigues con esa amplia conversación ingrata que solo busca saber que pasa en la vida de los demás mientras ocultas tus negros días en una vasija fracturada que guardas debajo de la cama que tienes harta por tantas vueltas que das sin poder cerrar los ojos.

Es una broma macabra el que aparezcas de repente como si todos los días tomáramos café y estes dispuesto a decir que eres un ecuánime ser con habilidades predominantes en el mundo de las relaciones humanas que tienes rotas y olvidadas, que el concepto de amistad esta desgastado porque se ocupa de manera equivocada. Tremenda realidad es la que nos esta masticando y nos escupe sin darnos cuenta, las trompetas resuenas como si un emperador estuviera por llegar, las trifulcas se multiplican como si todos tuviéramos la solución a los inconvenientes, todo es un caso planeado, todos estamos coludidos en una descomposición, mientras luces tus carnes, presumes tu alegría y vas como si nada a esos lugares invadidos por la muchedumbre.

No preguntes si sucede algo trascendental porque obtendrás una respuesta escueta y poco amigable, no fastidies con tus remedios infalibles, no persigas esas razones que no tiene nada que ver contigo, no intentes escapar para que todo mundo te tenga compasión, no quieras ser un héroe cuando muchos han llegado primero que tú. Cuéntame algo que no sepa, eso que cuidas con tanto recelo, dime que tanto has sufrido en los últimos tiempos, dime si has orado, si has reflexionado o si por lo menos te has preguntado cuanto debes amarte. El bromista sucumbe cuando se le cuestiona lo que le pasa, ahí se acaba lo que planea con sigilo, ahí cae sin remedio y después todo se convierte en acto circense sin adrenalina.

Si pudieras regresar el tiempo quizá te animarías a evitar una docena de acontecimientos, pero eso es imposible, entonces te mueves con cautela en el punto en el que ahora te encuentras, escribes tus hazañas y rechazas todo lo negativo. Preparas la siguiente broma para seguir pasando desapercibido y dejas que mueran las explicaciones, mareas con tus aromas intrépidos a todos aquellos que te estiman, sacas provecho de esa falsa picardía y comienzas un nuevo discurso, no tienes corazón y sigues engañando con simulaciones, no te permites ser una trasparencia entre tantos intrusos y descalabros, eres una bonita broma.

Comentarios

Entradas populares