Girasoles.
Comienzo por
desesperarme para encontrarte entre la muchedumbre y no estas, parece que no
llegaras una vez más, era de esperarse que mientras la noche cae, las cosas
pueden cambiar de rumbo y aquí estoy con mis girasoles marchitándose. No llegas
porque tienes infinidad de razones para estropear lo que es un tiempo valioso y
genuino, no sé cuál será el brillante argumento que utilizaras para disculparte,
pero ya será tarde porque no estaré para responderte.
Una tarde donde las
antorchas iluminan el largo camino, mi regreso es impetuoso, quiero terminar
con esta travesía y saber que me depara el futuro, pero es muy pronto para
saberlo, comprendo que el malestar de la impuntualidad es exagerado, que todos
tenemos motivos para no priorizar el significado de vida que tiene los demás, terminamos
siendo egoístas, crueles y demonios. Los girasoles han muerto por completo en mis
manos sudorosas, cansadas, lastimadas entre la angustia de un silencio que se
percibe a varios metros a la redonda, no hay ni un faro que se vea, estoy en plena obscuridad mientras ríes
sin remedio y desechas las inquietudes como si fueran letras sin objetivo alguno.
Deshojó los
girasoles para saber si sientes algo o solo eres una madeja de nervios que se
va enredando como si no hubiera algo que lo evitara. Es el aroma a rosas el que
me relaja por completo y me tira en suelo fértil donde los gusanos están esperando
para devorarme, pero no les dará el gusto, por el momento que se coman los pétalos
que voy regando y que después desaparezcan. Estoy solo en una jungla donde se
escuchan los susurros de otros que se han extraviado, no hay rastro de donde
puedan encontrase, la desesperación vuelve a invadir mis extremidades, mi compañía
es un tierno girasol completamente seco.
Me quedo dormido por
horas, despierto y aquel pequeño girasol ya no está, alguien se lo llevo sin mi
consentimiento, la sensación de soledad penetra todos mis sentidos como si esto
fuera interminable y sigo buscándote entre los vacíos del tiempo y no estas, no
llegas a rescatarme, porque quizá no te importa lo que se va forjando, no te
interesa lo que se va plasmando, no hay un compromiso que te obligue a
aparecer. Estoy exhausto de esperar, de querer escuchar un grito que me saque
de los infiernos que me han dejado en ruinas, mi cuerpo se va desmoronando y va
quedando atrapado en sus historias, con esos personajes que tiene algo de mi
esencia, que tiene un toque que atrapa mi personalidad, ya no soy yo, ya no soy
el hombre aquel que solo quería regalar unos girasoles a lo que creía
esplendoroso y cautivador.
Me he fragmentado y
tomo diversas formas, ahora soy un caballo, en un rato más seré un pedazo de
obsidiana y así me voy transformando hasta diluirme y tener el temple de
empezar con otros elementos, pero necesito que sigas escribiendo para no
desaparecer. Cuando tomo conciencia te busco y no estas, no has llegado y
vuelvo a convertirme en un objeto precario, hasta que algo me da fuerza y me
convierto en una diminuta semilla, me aferro y es cuando imagino unas manos enterrándome
en esa tierra mojada, ahí quiero permanecer, no quiero ser otra cosa, necesito
germinar y desarrollarme como un bello girasol, puede ser que cuando te dignes
a llegar me mires y no me reconozcas, pero yo si estaré puntual a la cita y estaré
ahí sin que lo sepas, terminaras resignándote y te iras a perderte entre escritos
soberbios, humildes, confusos y estremecedores.
Te das cuenta de que no
te fijas en los pequeños detalles.
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