Tripas.

 

Imagínate el olor de las tripas, de esas que hierven cuando explotas cuando haces un diminuto coraje y que en tus ojos se nota la rabia que va partiendo todo lo que está a su paso. Esas tripas que se mueven sin cesar cuando alimentas el ego y la vanidad, cuando no hay espíritu aventurero que te aviente al catre a descansar después de que los ácidos gástricos hicieron de las suyas en ese dañado estómago. Esas tripas que se estremecen cuando algo no anda bien y que se paralizan al saber que la realidad es compleja y escandalosa.

Sácate las tripas y amárralas con esa fuerza bruta que emerge cuando la ira es un monstruo testarudo, sácalas a que se oreen y puedan sentir la brisa que calma todo a su paso, siente la viscosidad, la suavidad y las protuberancias que hay en ellas, hurga en cada uno de sus rincones, si puedes límpialas para que no estén ten sucias al meterlas en esas cavidades insolentes que solo resguardan el hartazgo y el miedo que provoca el mundo y sus individuos insensatos.

¿Cómo estarán tus tripas? Después de que andas de molestia en molestia, de pregunta en pregunta y después de fisgonear en aquellos sitios donde no te llaman, quizá sangran, arden como el mismísimo infierno y tu solo sientes pequeñas punzadas, como si comieras alfileres o tristes rastros de cristales olvidados. Lamentable saber como no te importa saber como estas en ese obscuro interior que se sigue alimentando de fragmentos solidos que no nutren, que no satisfacen la opulencia que tanto deseas.

Las tripas de aquel se retuercen. Se sincronizan con la inconsciencia social y la testarudez de los que hablan pidiendo una justicia deformada por miles de razones que no son obvias, los ingobernables están pidiendo la salida de todo aquello que se acumula en las vísceras, pujan para que salga la toxicidad, pero lo que encuentran es un gran tapón que estorba y que inflama un reino desarticulado. Esta complicado saber el futuro de las tripas que sostienen al ser que tanto pregona un cambio radical en su entorno y solo se siente un calor indescriptible que va deshaciendo y pudriendo todo lo que esta a su paso.

La vida esta hecha de retazos, de hacerse de tripas corazón por que no hay otra alternativa y se debe de dar el paso para seguir avanzando en todos los sentidos. Un gran eructo se escucha en tus sueños y es todo aquello que te recrimina y que te hostiga, es un escenario precario de habilidades, de esas que tanto presumes, no hay salvación, no puedes escapar de lo grotesco y lo ordinario. Esas tripas están intolerantes a todo lo que quieres enseñarles con dichos y hechos típicos de tu poca empatía y tu nula sabiduría para manejarte en este estanque de cosas insólitas y fortuitas. Crees que riendo todo se compone, pero tus tripas hechas nudos saben que eso es una falacia y una consecuencia de tu huida tonta y sarcástica.

El tapón es cada día mas grande y el dolor es el reflejo. No hay otra salida, el camino son las tripas que están inflamadas por el picor aquel que tanto has consumido con tal de no sentir dulzura, te revuelcas como si fueran una lombriz en sal, no hay nada que te de calme, pues las tripas están insoportables y es posible que revienten para hallar descanso. Imagínate el olor de las tripas en este momento, nauseabundo y corrompiendo todo lo que podría ser bueno, estas acabado, estas fuera de orbita y quizá la única alternativa es abrir e inspeccionar que se puede hacer ante temible episodio. Una tripa devorándose a otra.

 

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