Arbolito de navidad.

 

La encomienda es cerrar todos aquellos capítulos abiertos donde no hay una reciprocidad y en mi entender esta primero el amor propio antes de que caer en un juego absurdo de ser como el otro quiere, de callar por herir susceptibilidades, de dejar de ser yo por que no embonan algunas piezas, si en tus cuentos esta que el conflicto debe ser el protagonista, pues esta vez te has equivocado y así te sientes bien, no te quitare la satisfacción de que sea así, continúa en la nube orgullosa y tenebrosa de tus múltiples inquietudes y creencias tergiversadas.

La vida es espaciosa y todavía hay muchas cuestiones por realizar. No permitiré que con métodos arbitrarios me digas lo que yo tengo que hacer, formula que aplicas sin contratiempos en cada una de tus acciones, es una ley que desempeñas sin temor a la probabilidad de una falla, entonces si te has enfocado tanto en mis rincones obscuros y has dejado marchitar lo bueno, ya no hay forma para escribir un nuevo capítulo, no hay manera de que regreses, de conversar, ni de entrar en debates, aquí todo da un giro y cada quien gano lo que necesitaba para seguir adelante.

Me despido de una forma diplomática, categórica y afectuosa, aunque esto último lo pongas en duda, pero comprendo que cada uno está recorriendo su camino con la plenitud de ideas convenientes, es así como uno decide no rebuscar una reconciliación, ya no es de mi interés, ni de mi incumbencia, es momento de perseverar con la determinación de ser felices y de manifestarnos con la alegría que nos caracteriza. Yo no me tomo nada personal, estoy consciente que las personas están heridas y por eso actúan en ocasiones con brusquedad y nula empatía es por eso por lo que se sientes ofendidos y señalados, cuando no es así, entonces es mejor cerrar la brecha que alguna vez fue gloriosa y fértil.

Todo esto entrara en mi balance de fin de año y no responderé mensajes que provengan de tus buenas intenciones navideñas o de tus buenos deseos para el próximo año, no contestare a la felicitación de cumpleaños, no me esforzare esta vez no. Si pasaron las fiestas patrias, el día de muertos y no hubo alguna señal, pues no espero que ahora si exista una reacción simpática y cariñosa. Reitero aquí no hay rencor, solo hay mucho amor propio y muchas ganas de continuar evolucionando, por lo tanto, que todo lo bueno florezca en tu vida de forma generosa y perdurable, que los buenos momentos no te falten y que la paz reine en tus veredas.

Esta es la síntesis de una despedida anunciada, esta es el resultado de una franca confrontación de conceptos, esto es la realidad, esa que tú no aceptas y no concedes replica, al final los miedos, las dudas, las suposiciones son un generador de incertidumbres que van saltando de episodio en episodio y no son sacudidas, son las piedritas que incomodan y hacen sangrar pensamientos que siguen huyendo con tal se sentirse omnipotentes, pero es todo lo contrario.

Ahora que hay un ciento de reuniones en vez de darle un lugar especial a la hipocresía, digan lo que sientan o si prefieren quédense callados, pero dejen fluir y contribuyen al mundo con acciones buenas, busquen una renovación audaz y no dejen de creer en lo verdadero, en lo resistente, en lo honesto y en lo que la vida les otorga.

Miren aquel arbolito de navidad, aquellos adornos, esas intermitentes luces, mírenlas y contéstense todo aquello que por alguna circunstancia les causa una sensación extraña y estén preparados para las respuestas y después despídanse de aquello que no es mutuo, que no es grato, que no es contundente.  

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