Cuarenta y tres

 

Despierto y pienso en las siguientes palabras: amor, paciencia, ternura, bondad, empatía, gracia, generosidad, paz, felicidad, familia, amigos, pareja, ecuanimidad, respeto, disciplina, constancia, decisión, respirar, comer, correr, gozar, satisfacción, fluir, escuchar, comprender, honestidad, precisión, tiempo, vida, florecer, reconocer, perdonar, música, soledad, dolor, sol, luna, beso, caricia, trabajo, diversión, meditación, reflexión, cuarenta y tres palabras que de alguna manera se han integrado a lo largo de mi camino y me han dejado momentos de crecimiento espectaculares, que no pongo a discusión, quizá en un debate donde los involucrados comprendan que la majestuosidad de despertar es una serie de capítulos sin excusas.

Reposo en el pequeño tejado y veo como todos tiene diferentes conceptos y formularios para ejecutar sus acciones, es sorprendente la reacción del individuo que le teme a la abeja y el otro que trata de apreciarla, es una singularidad que expone lo que cargamos sin caretas. Comienzo a realizar la semblanza de este año donde se ataron muchos cabos y se hicieron descubrimientos relevantes en el ser, me explico las pequeñas coincidencias y las palabras que son relevantes para enaltecer lo que se construyó durante meses y se goza con plenitud hasta en los mínimos detalles.

Comprendí que la terquedad no deja nada bueno y que la necesidad persiste si uno le da alimento, confirme que los limites son necesarios, que no deben de trascender cuando las partes tiene establecido el respeto en sus hojas de ruta, no pasa nada si tu gustas del amarillo y yo del rojo, no sucede nada si tu quieres ir y yo no, es cuestión de acuerdos que seduzcan a la armonía para que esta haga su tarea. Las quejas solo sirven para comunicar nuestra frustración y eso no es nada grato entonces dale vuelta a la página y comienza a realizar lo que pensabas estaba lejos de tus bitácoras.

Vere llorar a los que realmente quieren cambiar y están en el sendero, ojalá no vuelvan a lo mismo y destruyan las genuinas enseñanzas que todavía están intactas y ansiosas por ser vistas y manipuladas. Despójate de los miedos y retribuye al mundo con sabiduría, no impongas condiciones que tu crees hacen bien a los demás, no termines siendo el monstruo egoísta que ronda la selva del festín y entretenimiento. Sigo pensado en esas cuarenta y tres palabras como los años que he acumulado y me sorprendo, me aplaudo sin complejos, me regocijo en los méritos y en las acciones que me han llevado a reflexionar de una manera precisa, reconozco que no soy perfecto y me inquieto al saber que hay muchos campos desconocidos esperándome, ahí esta la verdadera riqueza, es cuestión de mirar al interior y compartir la energía que nos hace interactuar.

La noche calurosa cae y nos viste con atuendos de gala, nos azota contra todos esos momentos difíciles, nos abraza con gentileza y nos hace ver que todos tenemos grandes posibilidades, ahora recuerda esos cuarenta y tres instantes quete hicieron sobrevivir este año, seguro no recordaras ni diez, pero somos un cumulo de vivencias y es momento de meditar sobre todas ellas y sus consecuencias. El alcohol comienza a hacer efecto en la imprudencia y en la tentación de bromear, es parte de la incertidumbre y la locura que nos atraviesa como si fuéramos muñecos de papel, espero que haya las agallas suficientes para que todos los endebles de espíritu se vuelquen a la luz y restablezcan la esencia buena que por años han cargado en ese veliz de historias infinitas.

Nada es permanente entonces he de soplar a las velas como si fueran determinaciones sensatas de lo que quiero para este hábitat controversial y destacar que el cuarenta y tres me ha llegado con puntualidad y sin pretextos.

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