Duras verdades.

 

Estoy extraviado en un laberinto. Hace algunas semanas entendí que hay muchos que se sienten comprometidos por que reciben algo y por lo tanto tiene que devolver el favor, en mi mente esto es debatible, porque él que da no está obligado, simplemente lo da de corazón y él que recibe extiende los brazos, así debería de ser, sin esperar nada a cambio, pero esto no sucede y se vuelve una bola de nieve incontenible, es cuando comienzas las conveniencias, los abusos y la conformidad de muchas de las partes involucradas en la historia.

Es tan fácil para muchos personajes tirarse en un sillón a esperar que pase la vida mientras hay algunos que intentan mantener una estabilidad y procurar el bienestar en todos los aspectos, pero los personajes comodinos solo resultan un aliciente para deleitarnos con sus conductas y saber que es lo que no hay que hacer, aunque ellos están convenidos de su extraordinario proceder, sienten que están arreglando el mundo y es todo lo contrario.

Con estos cuestionamientos me voy adentrando mas al laberinto y mis cuestionamientos son altamente severos. En muchas ocasiones intento evadir mis interrogatorios, pero siempre aparece un personaje que recrudece mi sentido de análisis, ahí esta como si la vida fuera perfecta, hace todo lo posible por convencer al mundo que es buena persona, que tiene la suficiente inteligencia emocional para afrontar lo que acontece, que tiene la capacidad de solucionar y que tiene la apertura mental para aceptar la realidad, reitero solo aparenta tener una vida resuelta y esto lo lleva a perderse en un mundo de mentiras constantes.

Se creen que hacen el máximo esfuerzo cuando hacen el mínimo, huyen del escenario, no quieren involucrarse, están ahí, porque no les queda de otra, tiene que estar en movimiento, no quieren ser descubiertos, siguen con el guion que tanto les ha funcionado, son intermitentes, son los que para romper el hielo hacen un comentario agresivo, son los que atacan con sutileza, así van por la vida en un son de impulsos y de restas caóticas. Entonces volviendo al punto de aquel que recibe y se siente comprometido, deberíamos testerear esa idea y transformarla en gratitud, en hacer entender a esos individuos que son actos de generosidad de los otros y que eso no los hace acreedores a mantener sumisión por cada cuestión que se presente, en la otra vertiente el que otorga debe tener claro que su acción debe ser sin alevosía y ventaja y ahí se cumpliría algo que se acerca al amor genuino, que muchos desconocen.

El laberinto es largo y obscuro. Que detestable observar ese tipo de intercambios insanos e insatisfactorios, la mayoría se creen merecedores y no hacen nada para abonar, muchos piensan que deben ser alabados y considerados, es una energía repetitiva y pesada. Es por eso que el aislamiento repentino es importante para poner en orden lo que pasa, lo que se dice, lo que se cuenta, lo que no tiene sentido, todos esos personajes que están caminando por una cuerda floja tienen la oportunidad de convertirse en seres de verdaderos sentimientos, de expresiones honestas, de emociones positivas, de interacciones francas, de palabras sinceras, en el camino hay rutas que pueden servir para engrandecer el corazón y dar paz a la mente, es cuestión de que el personaje rebelde revise sus creencias y quiera verificar que es lo que raya en lo obsoleto, requiere escapar cuanto antes de ese estado de invención cruel y someterse al laberinto.

Lo que parece un extravío en el laberinto es aprendizaje, es la libertad de flotar en un valle de duras verdades, que no deben ser pretextos para victimizarse, debe ser la dosis que nos haga mejores personas y seres que se cuestionen todo, siendo conscientes que muchas veces no habrá respuestas o no serán las que esperamos.

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