Insoportable.

 

Me gustaría decirte que eres una persona insoportable, que no me das confianza, que tus formas son repulsivas, que tus palabras me molestan, que de alguna forma fastidias mi tranquilidad al no tener claro que es urgencia y que es emergencia, que haces que repase todos mis argumentos y mis notas de serenidad antes de volver a criticarte en silencio. No dejaras de existir, ahí estas una y otra vez, te mantienes en la cuerda floja de mi aceptación y mi rechazo, sigues repitiendo las clásicas frases que alguien te heredo, piensas que la vida debe ser así y que no hay otra forma, de repente salpicas tus resentimientos, tus reproches, tus enojos y tus disparates que no has podido resolver durante una decena de lustros.

Persistes en la bitácora de mis visitas recurrentes, hay algo que me asusta de ti, quizá sea el como caminas, como observas, como te expresas de la gente que piensas está loca, ese afán de sobresalir y poner en duda lo que dicen los demás es un ataque constante, puede ser que no te des cuenta, pero es una actitud singular que hace que estalle mi calma. Eres negligente al tocar ciertos asuntos y eso es una particularidad que hace que las cosas se compliquen aunado al exagerado instinto de perfección con la que corriges a otros, eres un genio de la apatía, de la insatisfacción, siempre tienes una queja, una rabieta, una contestación hiriente, eres despiadado, eres el reflejo de los miedos que por tantos años has alimentado.

Me gustaría tanto que me escucharas y mantuviéramos una larga platica, pero es una pena te pierdas en una pantalla de cincuenta pulgadas para ver las noticias trágicas o prefieras tus pequeños audífonos para después mover la cabeza al ritmo de la música. Haces todo lo necesario para aislarte del mundo e incomodar con tus inagotables obras de altanería y soberbia, eres un profesional en lo que corresponde al sarcasmo, eres aquel individuo que no se cansa de pensar que el mundo apesta.

Eres ese personaje que intento borrar de la historia, pero el contexto no funcionaría si de repente dejaras de rondar los renglones, como justifico tu desaparición, paso horas meditando como puedo sustituir el horror que provocas, que hago para que la trama siga siendo una fuente de suspenso, que le digo al lector, si de repente te vas por una puerta trasera, es un tremendo problema el haberte creado y el querer abandonarte en el próximo capitulo, no tengo idea de que manera morirás, pero quiero que sobrevivas a unos cuantos tormentos más. No tienes ni nombre, ni apellidos, solo se que eres un ser de mediana estatura, escuálido, nariz pronunciada, labios gruesos, cabello rizado, manos delgadas, cara redonda, boca pequeña, ojos redondos y marrones, con algunos traumas producidos por un accidente, enajenado con el poder y la frivolidad, excelente para los números, intolerante a la lactosa, tímido y amante de los caramelos sabor piña, eres una creación que no deja de saborear la vida, la tinta se vuelve tu sangre y mis experiencias nutren lo dirección de tus espectaculares odiseas.

Estoy cansado de la osadía con la que me haces inventar un mundo que al parecer no es ficción. Mi temor es que alguna vez no me dejes dormir por mantenerte respirando entre puntos y comas, esta vez te olvidare en el cajón de proyectos futuros, te enterrare un rato, te privare de la libertad, te pondré a dormir y después saldré a correr por aquel parque donde por primera vez apareciste.

Te burlas con esa toxicidad que te caracteriza, perturbas mi elocuencia y sabes que seguiré escribiendo y ahí estarás hasta que llegue el ansiado final y por fin nos despidamos como los buenos amigos que somos, quizá esta vez sí me escuches y podamos mirarnos sin titubeos, quizá todavía falten unos lustros para que mueras.

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