Escribe una carta.

 

Lo que se escribe aquí no tiene nada que ver contigo, si quieres te puedes poner el saco y salir a lucirlo. Es tu elección identificarte, pues entonces afronta y acepta, aquí se escriben historias que en algún lugar suceden, aquí se le da vida a personajes que quieren trascender en una narrativa que invita a la reflexión. Quizá lo que se lee es doloroso, inapropiado, sugerente, entretenido, pero al final es una ficción que puede hacerse realidad, es cuestión de imaginar los escenarios y ubicarnos en el mapa.

Me inspiro en el quejoso, en el sensible, en el iracundo, en el alegre, en el extraviado, en todo aquel que tenga algo que contar y quiera dejar huella en la mente. Las letras esperan lectores, esperan esas personalidades dispuestas a meditar y resolver los misterios, con corazones abiertos, con las imperfecciones que vagan de un lado a otro, con aquellos que quieren introducirse en paginas que involucran lo humano y lo complejo.

Espero que algún día puedas escribir algo y lo expongas, que lo trepes a la mirada de millones, que lo muestres como una obra majestuosa, que siembres debate y puedas interactuar con un mundo ávido por  saber de la vida de muchos que corren y no se dan el tiempo de detenerse para apreciar lo bello de este instante. Espero que en verdad plasmes tus emociones y que hables con la creatividad para que surja una historia digna de contar, escribe una carta y olvídala en un parque, deja que las letras se desborden y causen explosiones impregnadas de curiosidad, deja que tus letras lleguen a las manos indicadas y se sorprendan de que hay otros caminos que descubrir.

Escribe un mensaje y olvídalo en el metro, el ser apropiado lo encontrara y lo leerá de forma inmediata, escribe algo que lo impulse a soñar, a cuestionarse, escribe una frase que saque de balance y sigue tu trayecto. Realiza este experimento de forma habitual, permite que la narrativa se expanda y abrace otras conciencias, celebra que puedes desparramar tus letras por todos los rincones que quieras. Sigue escribiendo con esmero, sigue cautivando esos espacios donde tomas un bolígrafo y creas narrativas con el fin de salpicar paz en un mundo de caos y presunción.

Siéntete libre y manifiesta esa esencia que en ocasiones escondes, diviértete, no temas y contribuye para que lo que piensas, salga y vea la luz. Mantente despierto y continua con esta ardua labor, provoca movimientos, enciende las luces, respira como si esto te diera la fuerza suficiente para invitar a las letras a que se queden en esa hoja reluciente y hermosa. Entenderás que esto es una tarea ardua y de mucho compromiso, que en ocasiones te sentirás invadido por el ruido, te encontrarás con dilemas y es ahí donde la destreza tendrá que hacer la hazaña y colaborar para que todo esté en un territorio rico en posibilidades.

Por eso no te tomes nada personal, ese personaje no eres tú, pero si quieres ser parte de la inventiva, la vacante está disponible para que de una vez seas el protagonista de historias únicas e irrepetibles.  Es momento de que la bondad o la maldad se apoderen de ti y hagas estallar al lector con interrogantes que no sean fáciles de resolver, ponte el saco y corrompe la paciencia, desafía la prudencia y de vez en cuando sonríe.

Dirás que no eres escritor, pero tienes el potencial para hurgar en tu anecdotario y comiences a compartir tus experiencias de una forma sutil, grata y digerible, comienza por escribir una carta donde escupas todo que te pasa y déjala en un lugar concurrido y después piérdete entre la multitud.

 

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