No puedo ver.
No puedo ver la totalidad de tu ser, solo observo como te consumes en el
desagrado de los momentos que no deberías de vivir, pero insistes en quedarte ahí
como un ente desamparado y roto. El lado amable lo ocultas, no quieres que
nadie se dé cuenta de la vulnerabilidad que cargas, quieres tener la libertad
de autocriticarte de manera severa y exigirte cosas que no es tan en tus manos.
Así son tus tardes enfrente de aquellas fotografías llenas de recuerdos que te
dan la razón de que los años cobran facturas y que te hacen someterte a insomnios
que no son tolerables.
Percibes la felicidad como algo frágil. Intentas sabotear toda línea de alegría
y buscas la manera de encerrarte en una habitación que huele a incertidumbre, ahí
te codeas con la obscuridad que muchas veces te acompaña y te susurra planes
inciertos, ahí está esa alfombra vieja y maltratada, la misma que te ha servido
de anecdotario. No puedo ver en su totalidad lo que quieres mostrar, solo veo
la desesperación y tus pasos forzados, veo cómo te muerdes lo labios y te
truenas los dedos, observo que no estas acostumbrado a las conversaciones que conlleven
temas profundos, te resguardas escuchando música que invita a la nostalgia y al
dolor, tus contadas sonrisas son una esperanza escasa y cuando sales es solo
para que se distraiga el perro y haga sus necesidades.
Llevo tres años viniendo a realizar las mismas tareas cada tercer día, realizo
la despensa con artículos que considero no son alimentos sanos, solo nos dirigimos
la palabra cuando llego y me voy, no me molestas, eres un ser respetuoso con mi
trabajo, me sorprende cuando te escucho hablar por mas de diez minutos y eso es
cuando conversas con la que parece ser tu mamá, eres un desconocido, solo te observo
y continuo haciendo lo que me corresponde, realmente se me estruja el corazón al
verte tan abandonado, tan solitario, tan callado, ojala algún día rompas con
esas cadenas que te han dejado incomunicado. Cuando aquel señor me recomendó que
viniera a trabajar aquí, no me imaginaba que sería así, pensé que en este hogar
habría alegría, color, luz, pero aquí es un refugio donde todo debe estar en orden y sin pizca de polvo, porque te
nos puedes morir de un ataque de asma, me advirtieron que eras muy extrovertido
por razones muy personales, también me contaron que eres un ser reconocido en el
deporte, que ganaste infinidad de competencias, que hasta aparecias en los periódicos,
que muchas veces fuiste galardonado por los altos mandos, pero un día todo eso
se termino de forma abrupta por cuestiones de una lesión irreversible.
Nadie te visita, te incomodas que alguien venga y ponga el desorden en este
inmenso departamento, en tres años solo una vez te he visto reír y eso porque
Doroteo se resbalo en el piso recién pulido y ladro de una forma espantosa, que
enigmático jovencito, quizá estas deprimido o optas por no salir al mundo exterior
como una manera de amor propio, que se yo, solo ando inventando historias, cada
vez que vengo me invento una nueva y no pierdo la esperanza que un día pueda
dialogar con él. No puedo mirar a fondo que es lo que te hace un ser parco y
seco, pero se que tienes tu corazoncito, que estas dispuesto a ser feliz y de
una manera única, que sabes que no puedes darte por vencido, porque la vida
sigue.
Quizá no estes a gusto con lo que te toca vivir, pero deberías estar
contento de que algún día tuviste la gloria y hoy puedes tener paz, pero te niegas
a sentirla a descubrirla, ojalá algún día pueda decirte que es una gran persona,
un ser valioso.
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