Chance magistral.
Mastico de prisa los pistaches y me concentro en cada palabra que voy a
decir, muevo la mandíbula desesperadamente y finjo que no hay nerviosismo, pienso
en aquella conversación sin fondo, esas preguntas que me invadieron y esa
llamada que me tiene aquí. Es la oportunidad de mi vida, es lo que por mucho tiempo
busque y hoy se me concede este chance magistral. Tarde mucho en decidir que
traje ponerme, elegí el azul, una camisa blanca y una anticuada corbata roja,
no pude desayunar y a las afueras de estas instalaciones solo compré una bolsita
de mi botana favorita para matar el hambre.
Por fin alguien me entrevistara y me preguntara que es lo que deseo, que es
lo que puedo brindar, cuales son mis expectativas y que es lo que quiero
lograr. Después de siete años fuera de unos estudios, tendré la dicha de posar
frente a una cámara y decir las noticias del día, volveré a brillar y conseguiré
lo que deje a medias, me alegra saber que el público me volverá a ver y seguro dirán
que bien me veo. No ha sido nada fácil, después de regresar de cubrir la guerra,
mis nervios me causaron dos infartos, quede muy maltrecho, renuncie para buscar
paz y equilibrio, mi familia me apoyo y comencé a escribir en un diario y me
dedique a dar conferencias para poder equilibrar lo que me metió en la
calamidad.
Un día salí a correr, me tope con un colega, me pregunto por mi salud y
familia, me pidió mi numero telefónico, nos contamos un par de anécdotas y nos
despedimos. A las tres semanas recibí una llamada que me tiene ahora mismo en
esta sala de espera, me han propuesto ser el titular del noticiero de la mañana,
pero no tengo idea de que va, solo se que volveré a dar noticias, a conversar
con la gente del medio que me vio crecer y ganar premios. Mi ego esta inflado,
no me soporto, es ahora o nunca, es el destino que me coloca en este lugar para
hacerme notar, retomare mis oportunas entrevistas con los lideres de opinión de
este país, daré mi mejor esfuerzo y gozare cada instante.
Siete años en los que logre reponerme, ir a terapia, adoptar tres perros,
divorciarme, escribir un par de libros, viajar sin restricciones, sostener el
habito de leer, escribir sin miedo, dedicarme de lleno al jardín y al cuidado
de una docena de orquídeas, suena fácil, pero se necesita de mucha astucia y
paz para enfocarse de lleno a las activades que realmente llenan el alma. Ahora
descuidare muchas de mi labores domésticas, pero todo sea por ser un gran profesional
y encabezar un proyecto ambicioso.
Hoy en la mañana mi madre me llamo para decirme que cuanto le alegraba mi
regreso, que comenzara a ahorrar y buscara la manera de convertirla en abuela,
que me dejara de tonterías y atendiera mis sueños. Me repitió como cien veces que
está orgullosa y que fuera a la casa para cenar. Los nervios me matan, necesito
tomar un buen café y estirarme con contundencia, quiero firmar ese contrato a como
de lugar y soltar mis ideas para engrandecer el espacio y el contenido, quiero
ser el número uno, requiero del mejor talento para proyectar lo que traigo en
la mente y salir del contenedor para aspirar a la dicha del éxito.
Ahí viene Paolo, el dueño y patrón de esta enorme empresa, viene junto a
Renato, el colega que me encontré en el parque viene hablando y riendo, siento
como el sudor me escurre por la espalda y mi respiración se agita, ha llegado
el día para resurgir y enfrentarme al mundo que por años condene con mi indiferencia
y cierto desprecio.
Comentarios
Publicar un comentario