Resurgir o rugir.
Que alegría el saber que hay cualidades para hacer realidad el cambio. Es inevitable
saber que muchos quieren quedarse atorados en el tobogán de emociones que no
los llevan a ningún lado, que pelean por situaciones absurdas y después quieren
remediarlo haciendo acciones que están muy alejadas de la bondad, están obligados
a cumplir compromisos para dar un mensaje de entendimiento que desde hace tiempo
esta roto. Que dicha saber que en esta año que está empezando mostrara que es
lo que quedo atrás, que argumentos han quedado fuera de la línea de fuego y que
razones son validas para aclarar lo que es evidente, ya no serán aceptadas las
excusas ni las disculpas, el reloj nos susurra que todo se acabó.
Es una oportunidad para resurgir o rugir, de establecer los nuevos
lineamientos para participar en un núcleo que es singular, no habrá forma de
que haya un retroceso para que todos queden cómodos a la hora de caminar por un
laberinto que se hecho muy estrecho, hay condiciones para salir avante siempre y
cuando haya un poco de paciencia y libertad para expresar sentimientos. La
dureza ha llegado al corazón porque las acciones han dado golpes bajos y han
dejado mucho a la imaginación, han creado una atmosfera pesada y que todo lo volverá
polvo, no hay remedio para los tropiezos y las pedradas, no hay manera de escapar
de los espejos que indicaran que tan crueles nos vemos dentro de los parámetros
de nuestra delicada inspiración para opinar sobre lo que nos plazca.
Aquellas alarmas sonaran y nos avisaran que debemos correr la bunker que
con dedicación se ha construido, ahí debemos de ocultarnos mientras pasa la
tormenta y la carencia, nuestro refugio será lo que nos repetimos todos los días,
una guarida para no exponernos al sufrimiento que otros acumulan, porque ahí encuentran
el placer cada vez que despiertan, esperaremos a que la amargura se disipe y las
montañas se puedan observar a simple vista, hasta ese entonces podremos
regresar al mundo que conocemos, tendremos que inspeccionar que es lo que ha pasado
y adaptarnos a la rudeza de los estragos. Serán tiempos de mucha reflexión, de
olvidarnos de los métodos, de la esperanza y de la frialdad con la que señalábamos
sin saber los motivos. Los que tienen las cualidades son los que sobrevivirán a
los escenarios que encontraran, los que están aferrados no podrán ejercer y tendrán
que volver a sus escondites a esperar la resignación.
Ya no habrá chance de mantener las caretas intactas. Las verdades relucirán
y sacudirá los hilos conductores de todas las llamadas inesperadas que han
tocado alguna vez a nuestra puerta, lo incongruente se asomara para revolver
las aguas y exasperar a los que confían en la serenidad, serán días de mucha responsabilidad
y algunos perderán la lucha y quedaran en medio de la locura peligrosa y la
obscuridad constante. Querrán correr al
pasado, pero no hay manera de atravesar esas fronteras, todo esta ocurriendo
ahora, todo esta transformándose y la inestabilidad abraza sin distinciones, es
una ola que desplaza el análisis a otras costas, es un viento que es violento
con los que se asumen poderosos, es una discordia que no suelta. Que difícil comprender
a los osados que no quieren dar explicaciones, que barbarie esta ocurriendo en
tu piel, que indígnate saber que cruzaste los brazos y preferiste ver como se
hunden los barcos, destruiste el muelle y te quedaste contemplando como el sol
se oculta.
La única alegría es quedar vivo en medio de la sutil conciencia que intenta
huir, pero que se sabe es necesaria para no repetir los mismos errores.
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