Nómada.

 

He decidió quedarme en la cama y que el mundo se convierta en una trifulca sin final. Hoy renunciare a mis obligaciones y compromisos, hoy me daré el chance de reírme de todos aquellos que dependen de mis firmas, me perderé y no contestare llamadas, estaré disfrutando de mis pensamientos autodestructivos y confiare que puedan resolver cada una de la situaciones que vayan surgiendo.

Es justo y necesario me otorgue una pausa. Acomodare mis ideas mientras escucho esos audiolibros de autoayuda que compre hace tres años cuando estaba desempleado y cortándome las venas por esa mujer que se fue con mi socio, fueron momentos de desesperación, de no encontrarme, de no hallar respuestas, de girar por una cuerda floja, pero de repente sonó el teléfono, era la llamada que cambiaría mi vida.

Recibir una enorme herencia de unas de mis tantas tías, la solterona, la que nunca supo que era el matrimonio, la que no quiso tener hijos, la que escapo de lo convencional, la que trabajo duro y guardo cada centavo y ahora resulta soy su heredero, seguro fui su sobrino más querido, él que la procuro por lo menos con llamadas mensuales. Ahora aquí me tienen desesperado por descansar y pues no me doy abasto, la agencia de viajes va viento en popa y mis vida mejoro de forma extraordinaria, por eso hoy he decidido relegar mis agitados días y delegar mis tareas a gente capacitada para solucionarlos, requiero de este momento magistral de soledad y complacencias, solo será un día y después volveré al ajetreo.

No recordaba como era prepararme un café en casa, ahora me doy cuenta de que debo hacer despensa, que debo limpiar el refrigerador y que es urgente cambiar las sábanas, hace meses que no viene doña Cande a realizar la limpieza, espero poder localizarla, soy un terror, un horrendo cuidador de hogar, el polvo esta por todos lados y una docena de vasos adornan la sala, creo que no me doy cuenta de que soy un desastre. En seis meses quiero irme a España a visitar a mi Hermanastro y presumirle mi nueva vida, quiero restregarle en la cara que ahora soy exitoso, que no se cumplieron sus profecías, que estaba muy equivocado al decir que yo jamás lograría alcanzar la gloria, la verdad la soberbia me invade cada vez que veo aquellos que alguna vez me tuvieron lastima.

Que diría mi madre al saber que ahora todo lo tengo resuelto, quizá me repetiría una y otra vez, ten cuidado con quien te juntas, no confíes en nadie, ahorra lo más que puedas, invierte en bienes raíces, cómprate una casa y aléjate de los vicios. Y si mi padrastro viviera me buscaría para hacerle préstamos. Que terrible murieran cuando se dirijan a festejar sus veinticinco años de concubinato, esa día fue espantoso, solo tenía ocho años.

crecí al borde del precipicio, fui un nómada, un día despertaba en casa de a tía Elena y al otro en el departamento del tío Ernesto, era una odisea, una tortura saber que no pertenecía a ningún lado. Cuando cumplí dieciocho tome las riendas de mi vida y me puse a trabajar, no quise entrar a la universidad y comencé a rondar por lugares indescriptibles, conocer personas inimaginables, hasta que me volví encargado de un bar en una de las colonias más codiciadas de la ciudad, intente hacer negocios turbios, pero ya saben mi socio fue el que se llevo todas las ganancias, comenzaba a creer que era un perdedor, un bueno para nada, un estorbo para el mundo, me asfixie en el sufrimiento, me hice la víctima, sin saber que la tía Georgina me había dejado una fortuna y una oportunidad que no estoy desperdiciando.

Que delicia es estar en la cama sin tener preocupaciones de vida o muerte.  

 

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