Menjurjes.
Cumples todos los caprichos de quien no mueve ni un dedo. Haces germinar el
descontento, la inconformidad, la queja, la ambición, no le pones un alto a los
aires de grandeza de quien no hace un mínimo esfuerzo, de esta manera las altas
expectativas hacen que la atmosfera se convierta en un caos sin limites. Premias
cada acción, aunque este mal hecha, creas un canal de superioridad que con el
tiempo se volverá en un clasismo indestructible, ejerces lo que llamas autoridad
de una forma endeble y dudosa, pues de esta manera estas creando un ser sin compasión,
ni empatía, un ser que se la pasará pisoteando a los demás con tal de competir,
de sobresalir, de generar la nefasta ideología de eres lo que tienes.
Eres aquel científico loco que crea menjurjes para experimentar y dar lo
que no tuviste, para quitar del camino piedras, para tener una visión diferente
de la vida, pero esas mezclas son erróneas, pues lo haces a tus conveniencias,
vas inventando según tus ideales y entre más inversión hagas el monstruo será más
destructor, no podrás detenerlo, te exigirá cada vez mas hasta que el
laboratorio estalle y escape a la realidad que es intrépida y ruda.
Lloraras de impotencia y querrás volver al principio de todas la pruebas,
pero será muy tarde, tus palabras serán ignoradas y los tropiezos serán constantes,
insistirás en domar a la creación que tanto amas, pero siempre estará a la caza,
no descansará, se burlará, se manifestará de formas que jamás pensaste. Los momentos
serán abrumadores y con lo poco que queda improvisaras un área para rescatar lo
indefendible, buscaras la forma de hacer un menjurje que domestique a la ferocidad
y lo vuelva dócil, tus deseos es lograr que nazca un ser bueno y humilde,
tienes esa alternativa para que los siguientes episodios sean mas alentadores y
amorosos.
Pusiste toda la carne al asador y resulta que se quemó. Ahora tienes que
perseguir esas respuestas, armar los instructivos, tomar riesgos, ser paciente
y realista. Fuiste aquel científico que quiso traer al mundo al ente que
trasformara el camino de tus antepasados, que corrigiera tus errores, pero todo
cambio al poner ingredientes de más. Ahí está la criatura que esta en vuelta en
un lienzo rosa, hipersensible, que no acepta la derrota, que es irreverente,
que ignora las buenas intenciones, que no sabe que es sufrir, que solo le
interesa brincar entre algodones. El responsable es el lado frágil del corazón,
del consentir, del no aplicar el dominio que la naturaleza de otorgo, es ir por
el sendero haciendo actos circenses, es pensar en automático que mañana despertaras
en el anhelo que hoy no puedes componer.
Caminas por los montes buscando esas hierbas que tengan el don de redirigir
la conducta de la criatura insolente, te pasas horas enteras reflexionando,
sostienes que no hay nada que hacer, concluyes que es parte del proceso, te
engañas para no irritar lo que tiene cierta pasividad. Al final dejas que la criatura
sea libre, haga y deshaga, se imponga y mastique tu corazón blando, te sientes distraído
y acalorado, has agotado todas las opciones para modificar lo que un día construiste
con devoción y pasión, ahora tienes miedo, temes por que el futuro sea
devastador.
En las noches donde tus desvelos son incitados por la desesperación, machacas
todas esas hierbas y comes pequeñas porciones para saber que reacciones aparecen
y descubres que todo es una fantasía, que no hay menjurje que te lleve a otras
circunstancias y contextos, tendrás que enfrentar al monstruo con la rigidez y quizá
amarrarlo hasta que aprenda la lección y tu repares lo que queda de corazón.
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