Dolor de cabeza.
Es un dolor de cabeza mantenerse en un lugar donde no hay amor, donde no
existen las conversaciones incomodas, donde no hay noches de lujuria y escándalo,
donde el silencio es una constante y la indiferencia una opción que se ejerce. Es
un dolor intenso cuando se va desarticulando la complicidad, la sintonía de la energía,
cuando los intereses cambian y las decisiones son unilaterales, cuando el amor
se convierte en un ingrediente escaso y la idealización personal es una
estructura inquebrantable.
Es el punto donde alguien toma ventaja y se va, se argumenta cualquier cosa
y así de simple rompe lo que parecía algo sólido, pero en realidad era un flan.
Los involucrados aceptan la realidad y se enfocan en incógnitas que se resolverán
con ayuda del tiempo, es una revoltura de pensamientos y no hay pronta salida, es
como un incendio que se expande y que un día por alguna razón se detiene. El amor
se fue sigilosamente y dio un portazo, parece que nadie se enteró, que el
ambiente cambio drásticamente, que las opiniones eran diferentes, que los deseos
no eran los mismos, que las cosas no eran parejas, ni sensatas.
Después de la tormenta, te quedas solo, en un espacio enorme, no sabes que
hacer, ni que reacomodar, los días pasan con cierto esmero por reparar las
grietas, no sé si eso sucede, te crees por un momento el rey del mundo, desempolvas
aquellos anhelos de libertad, te encierras a crear, vas sanando como puedes, dejas
de cargar con asuntos que no te correspondían, recuperas un territorio que era
invadido por inventos y obscuros pasajes. Lloras lo necesario, no dejas de
hacerlo por semanas, vas limpiando y dejando atrás la catástrofe, buscas la
manera de ver la luz, enciendes una veladora, suplicas que el futuro sea prometedor,
recorres las áreas donde la historia se desarrolló y comienzas a modificar lo
que parece obsoleto.
Retomas fuerza y sales a caminar por la gran ciudad, de repente encuentras un
personaje que te escucha y te da un espacio para expresar lo que sientes, detectas
que quiere manipular tus decisiones y que le encanta tejer un guion sin pies ni
cabeza, que le gusta la intriga, la discordia, la discusión por tonterías y es
cuando decides huir. En el escape encuentras esa energía que te conecta con el
mundo, ahí esta ese ser que te devuelve el aliento, te va llevando por rincones
que fueron olvidados por la monotonía, que te cuida y te abraza, que comparte la
gracia de los momentos, ahí te quedas, luchas por la verdad del sentimiento y
te das cuenta que es real, sabes que no habrá maldad que pueda romper lo que es
trasparente y preciso, tus latidos son una melodía que te va diciendo con
exactitud lo que esta aconteciendo, no tienes dudas, te entregas y das paso a nuevos
capítulos.
Lo que se fue no regresa. El dolor de cabeza desaparece al saber que la
falsedad se fue apagando, que la interacción con el entorno es franca, que no
hay cosas que ocultar, que todo va trascendiendo en amor, en confianza, en plena
comunicación. Que la alevosía no tiene espacio, que la paz es un hecho
palpable, que las certeza penetra con dosis potentes de felicidad. En ocasiones
las sacudidas nos hacen entender que hay que salir de lugares que no nos hacen bien,
que nos atan a lo que creemos es un paraíso y es todo lo contrario, que tener
dolor de cabeza es indicativo de que algo no anda bien y que muchos se aguantan,
porque esperan que se calme y todo será como en esos sueños profundos e
irreales.
Si no hay amor, vete, no des cabida al odio, mejor vete.
Comentarios
Publicar un comentario