Solemne, etéreo y virginal.

 

Espero que algún día termines con la agobiante presión que te tiene preso en una rutina que te cansa, que te desespera y te boicotea, ojalá entiendas que hay situaciones de las cuales no eres responsable, que te han dado la batuta y que por añadidura te sientes comprometido y no puedes decir que no. Estas atado y no sabes en qué momento cediste todo el poder a los que ahora te exigen sin pensar en tu bienestar, debes brindar tiempo e invertir en lo que no deberías tener incumbencia.

Dices que lo hacer por amor, que es un deber estar presente, que tienes que cumplir con el papel que te corresponde y muchas veces te he escuchado decir que el amor no existe entonces que es lo que pretendes al llenar tus huecos yendo a lugares donde debes cubrir lo que realmente eres, ponerte un disfraz y buscar la manera de lograr aceptación. Que complicado es ponerte en esa posición cuando piensas de forma opuesta, estas atrapado, no hay ruta de escape, te asfixias, te siente reprimido y el estrés te paraliza, quisieras decir que no, pero la realidad es que eres el personaje que cumple deseos, caprichos y que preferiría estar tirado en una cama tratando de descansar de los combates, de las luchas, de los dimes y diretes.

Tus pensamientos privados esperan a que el príncipe azul llegue a la puerta y te de las instrucciones para huir de la jaula que con tanto esfuerzo has reforzado, quieres que todo sea diferente, pero has dejado que la dignidad acabe pisoteada, que tus limites fueran borrados como si estos no tuvieran valor, en el fondo sabes que hay cosas que deberían de cambiar, pero continuas en la loca carrera con tal de que haya paz en los demás, pero en ti solo exista calamidad.

En tus planes esta la alternativa de extorsionar al destino y te permita salir por un momento de la angustia que te sujeta y te muerde, pero te da miedo destrozar lo establecido, temes a lo que van a pensar de ti, te frustra saber que la rigidez es parte de la novela que has fabricado con tesón y que es tan solida que no se puede derribar. En que momento te convertiste en un ser sumiso, que permite que los demás opinen y manoseen tu historia, en que momento dejaste las puertas abiertas para que a tus cuarenta y tantos años dirijan tu vida, sigues pidiendo permiso y no te das cuenta.

Que complicado panorama, ya no piensas, eres un artefacto que se mueve mecánicamente y sigues las instrucciones de todo aquel que así lo quiera, anhelas libertad cuando la tienes, pero la dejas ir por la alcantarilla, no pretendes que las cosas tengan un trayecto que te convenza y te haga feliz, siempre el dedo señalador te doblega y accedes a sus peticiones obsoletas, tu semblante es de un ser harto de lo que sucede, ya no sabes que hacer ante los embates de la vida y sus detalles.

Te pierdes en esos contenidos llenos de fantasías y mentiras, quisieras ser el protagonista irreverente que le da vuelta a la trama y sale como un triunfador absoluto, pero la realidad te indica que debes intervenir para que no haya fracasos ni tristezas, estiras la ligas para que la paz reine y todos estén conectados en episodios fabricados con enfoques retorcidos y distantes, no te queda de otra que acatar las reglas que te impusiste y no sabes cortar, modificar o mandar al carajo.

Espero que el agobio de deje de perseguir y un día me digas que vas a salir a dar la vuelta con alguien para olvidar por un instante a todos esos verdugos que te quieren solemne, etéreo y virginal.

 

 

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