Divinidad.
Algún día te podre decir en persona lo que pienso y siento. Eso frase la repetía
una y otra vez en aquellos meses donde me sentía melancólico y arrastrado por
las circunstancias, después te fuiste y trataste de olvidar todo lo vivido, fue
un acto a mi parecer muy egoísta y ruin, pero al final eso fue lo que necesitabas
para según encontrar el camino. Aquella frase la deje en paz y continue con la
cotidianidad, no te importo lo que provocaste, simplemente huiste como si te
fueran a señalar por siempre, el miedo te invadió al grado de ejecutar tus
planes de una manera casi perfecta y de un manotazo hiciste que todo se
sacudiera.
No hubo un adiós ni un hasta luego. Creo que se eso no te acongoja, la
frialdad penetro en tu corazón y te convertiste en aquello que tanto repudiabas,
ahora vas por todos lados con ese rencor que disfrazas de bromas y dichos
picaros, pero se nota que no estas en
paz, necesitas desquitarte de esos actos que te parecen indeseables,
pero entonces para que te precipitaste y escapaste, quizá no era necesario, no
era lo adecuado, al final tomaste tus objetos de valor y decidiste no retroceder,
tus pensamientos eran obscuros y tensos e hiciste una locura, cerraste toda posibilidad
de dialogo y diste pie a que dijeran cosas horrendas sobre tu persona.
Te envolviste en una de esas creencias de heridas permanentes, te creíste
el cuento de merecerlo todo, la ambición te gano, comenzaste a escalar hacia
cimas muy lejanas, lograste tantas cosas, te burlaste en silencio, lo sigues
festejando y parece que el arrepentimiento ni te ronda, te perdiste en un
laberinto de deseos inevitables, no hallaste el freno que te hiciera recapacitar,
simplemente te dejaste llevar por esas historias irracionales que muchos tontos
viven, esos que se creen dueños del mundo por tener lo que no se llevaran cuando
se mueran, caíste en la trampa, te comiste ese veneno que te hizo cortar hilos
importantes.
Ahora vives lapsos de culpa y de indiferencia, no cuentas la verdad, porque
evidentemente los juicios se harán presentes de forma ruda y pesada, prefieres conversar
las cosas a la manera que te lastime menos, así evitas dar tantas explicaciones
y hacer que la gente caiga rendida a tus argumentos, que al final son una
mentira que rechina cada vez que recuerdas todo lo que hiciste con tal de no
quedarte atrás. Te convertiste en una divinidad que se va adaptando a los caprichos
recurrentes, a las dolencias existentes y a los cuestionamientos que tocan la
puerta en esas madrugadas que no puedes dormir, ahí están todas esas razones
que sin dudar te crees, no cambias ni una palabra para que el discurso no
pierda efectividad, te ríes a solas, porque sabes que lo que parecía una
travesura se convirtió en un historial lleno de episodios que no tienen ni pies
ni cabeza.
Llenaste esos huecos de una manera incorrecta y que con el tiempo volverán a
quedar vacíos y tendrán nuevas dimensiones, no hará forma de llenarlos. Tendrás
que someterte al análisis de lo que tanto te escondes, tendrás que rendirte
ante lo que es insaciable, no existirá burla ni broma que te salve de la complejidad
del silencio y de la soledad. Lo que es una divinidad tendrá que transformarse
y será un lastre que no tenga descanso en un mundo de volteretas y reveses, no
te ocupaste para construir un bunker, un paraíso, un sitio de contención, ahora
solo te queda sortear todas las balas, los golpes y habladurías, esa es la
consecuencia que te perseguirá hasta que alguien aburrido ponga punto final a
lo que parecía una historia de superación y transparencia, ya se descubrió que
no era divino, sino todo lo contrario.
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