Es un volado.
Tienes miedo de perder, de hacer un movimiento arriesgado, cuestionar lo
que tiene claridad, pecar de exceso de confianza, sabes que estás haciendo
historia, eres la euforia con cuerpo, tienes a todo un país paralizado, los
escándalos que te acechaban quedaron inertes, por ahora no importa si te
divorciaste, si eres homosexual, si tienes antecedentes de violencia, te has
convertido en el personaje número uno al lograr lo que nadie, estas en la
peligrosa cima y si algo sale mal todo aquello que esta somnoliento despertara
de una forma enardecida.
Todo comenzó por declaraciones sin sentido y con mucho optimismo, después
una victoria, después otra y los reflectores ya estaban ahí, esperando tus
impresiones y que dieras a conocer la fórmula para hacer jugar al equipo que hasta
hace poco era tachado de mediocre, simplemente no sabes que contestar, de
repente una conexión se estableció y se manifestó la abundancia de ganar sin
complicaciones.
Siempre has dicho que hay talento en tus jugadores, es por eso que los
convocaste, que no tienes dudas de sus aptitudes para competir, que entiendes
que pueden existir errores, pero que eso es parte de la vida, que no hay que
dramatizar, que la constancia se nota desde que el silbatazo inicial da la
oportunidad de comenzar un partido, es ahí donde debes valorar el sentido del
juego, es ahí donde debes poner toda gallardía para obtener lo que pretendes,
no hay excusas y no hay mañana, el objetivo es claro llegar lo más lejos que se
pueda, hay material humano para hacerlo y aunque las polémicas siempre salen a
la luz, hay cosas siempre por mejorar.
Recuerdas cuando comenzaste a dirigir y en tu primer torneo perdiste doce
juegos de dieciocho, la directiva de aquel equipo te dio la confianza y al
torneo siguiente conseguiste trece victorias quedando en semifinales, después
diste las gracias para retomar arduamente el estudio, fuiste a Europa y
regrésate con entusiasmo y tomaste el reto de dirigir a la platilla más barata
de la liga, en un abrir y cerrar de ojos, eras el mejor y conseguiste el
anhelado campeonato, comenzaste a creer que todo está en la empatía, eso logro
te llevo de inmediato a tierras españolas donde las cosas no fueron nada bien,
te sumergiste en una reflexión que duro once meses, te sentías incomodo y otra
vez volviste al ruedo con un grande obtuviste
aquella copa intercontinental, mantuviste el liderazgo y en esa final las cosas
se salieron de control, perdiste por goliza.
Por un instante quisiste abandonar el barco y dejar la dirección técnica
para convertirte en directivo, pero alguien te convenció para que firmaras en
aquel club peruano, ganaste tres ligas seguidas, llegaste a semifinales de
libertadores, el mundial de clubes fue una experiencia grata, todos te candidataban
para que fueras técnico de la selección de tan hermoso país, pero tu federación
te llamo y no pudiste negarte, viajaste cuatro mil trescientos kilómetros para
sentarte en un banquillo caliente, pues tu antecesor había arruinado todo un
proceso, comenzaste a limpiar el vestidor, no convocaste a las figuras, dejaste
claro que el método tenía que respetarse aunque se perdieran dólares, querías
romper con la dinámica conformista y lo conseguiste en unos meses, todo estaba
escrito para tener un resultado digno, pero los jugadores se comprometieron
para extender y realizar hazañas, ahora tienes la enorme responsabilidad de
llegar a la final y no tienes idea de que pasara sea cual sea el resultado.
Llegaste de emergente y hoy eres un héroe nacional junto a individuos que
soñaron con este día y que quizá no se repita, es un volado, serás amado u
odiado, eso se sabrá muy pronto, pues estas en una semifinal de copa del mundo.
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