Pensamiento, sentimiento y acción.
Dimensionas el
extravagante mundo en el que vives, recurres a las viejas libretas donde anotabas
y puntualizabas los pasos a seguir para alcanzar el éxito, te detienes a
recalcular el trayecto, revisas todos los datos acumulados durante tus
expediciones, crees que es posible alcanzar el objetivo siempre y cuando te
inspires y te des cuenta de que eres capaz de intuir esa energía que te impulsa
a seguir por los mejores caminos.
Encontrarás opiniones
extremas, muchos dirán que no estas preparado, otros dudaran por cuestiones externas,
algunos no saben ni que decirte, pero ahí sigues en la planeación constante
para dar el siguiente paso y emprender la aventura, habrá miradas que te
cautivaran y te dirán infinidad de cosas con tan solo parpadear, habrá mensajes
de todo tipo y simplemente los lees para saber que sigues vivo, que sigues
siendo la atención de los que tienen esperanzas.
Tendrás en la mente
el sonido del agua que transitaba por las fuentes, esos días de tormenta, esos
momentos donde el café era el protagonista y las risas era un canto para el
alma, llevaras en aquella bitácora fotografías que te harán vibrar de alegría, seguirás
escribiendo con el afán de sentirte libre y dejar rastro de tu existencia. Nuevamente
desearas esos besos que se quedaron pendientes, esas conversaciones incomodas,
pero pertinentes, confirmaras que las historias son cambiantes, que son
lecciones, buscaras la manera de aliviar la angustia y la ansiedad.
En esos momentos de
soledad contemplarás las acciones que ahora te tienen en esa algarabía de proyectos
y pensamientos refrescantes, este preciso instante en algún momento será historia,
será pasado y sentirás la obligación de describirlo, de contar con lujo de
detalle que paso, te volcarás a la memoria que se poco a poco se va cansando,
intentaras recobrar esas sensaciones y sentir como eras inmensamente feliz.
Las lluvias harán que
la nostalgia despierte, tus manos en la imaginación tocarán esos espacios
prohibidos, tus labios buscaran lo dulce o lo salado, el olfato será un aliado
para recordar ese aroma suculento, quizá cada intento será un paseo precipitado
por el anecdotario invernal, quizá alguien lo arruine por simple arrogancia,
audacia o envidia, ahí estará siempre ese muro, esa delicada línea entre romper
los dichos o arriesgarse a los hechos. El sol te hará entorpecer tus
movimientos, sentirás sed, el hambre te provocará ausencia de razón y te perderás
en un remolino indefinido por esos miedos, por esas dudas, por esas preguntas
sin hacer.
Los necios, los que por
un momento son ciegos de pensamiento, esos son los que siguen construyendo el
muro a lo largo de los kilómetros que delimitan la verdad con la mentira, tenemos
que escapar de este escabroso lado, tenemos que ir hacia donde la sutileza nos
encara con una hermosa vista al mar, dejemos que la mentira muera sobre aquellos
que solo ponen piedras en la vereda, apresuremos el paso para que la obscuridad
se quede exhausta y nos deje avanzar. Evitemos mirar hacia atrás, ora lo que te
nazca del corazón, procura mencionar en silencio aquello que te hace un ser
bueno, da gracias por recibir generosidad y compartirla.
Entonces sigue
buscando como saltar ese muro que es abrumador, no dejes de intentar, resiste
con templanza, reduce en tu mente los escenarios negativos, esfuerza tu ser al máximo,
manifiesta lo que sientes, se constante, cultiva cada una de tus partes abstractas,
si colapsas hay anotaciones precisas para que regreses con un potencial
singular y poderoso. Sigue dimensionado el ocurrente pedazo de tierra que has
vuelto tu hogar, besa esa piel cada vez que cierras los ojos, intenta volverlo
realidad con pensamiento, sentimiento y acción.
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