Volver a empezar.
Entre formas geométricas
vaga un alma, recorre cada fisura del mundo sacudido por verdades absolutas,
las razones que defiende de manera recalcitrante son especulaciones que van de
dichos a pequeñas visiones ambiguas, está inmersa en una caja llena de objetos desconocidos,
dice que los gustos no pueden persistir y que la obsesión es una posibilidad,
pero está equivocada. Comienza a aplicar ese fundamento y deja fluir sin restricciones,
que no te cause pánico lo que pueda suceder, no hagas advertencias
innecesarias, no pongas barreras, no quieras imponer ideas que se quedan cortas
como cuando el cielo retumba anunciando la siguiente tormenta.
Sigues creyendo en
vez de pensar. Siempre quieres saber todo, no quieres quedarte fuera del aro, tienes
temor a que las cosas se salgan de control, te pones nervioso al saber que
puedes ser excluido, al final no dejas que las cosas sucedan, te sientes como
un dios, como ese arquitecto caprichoso, ese dictador que no duerme con tal de
ejercer su poder. No renuncias por ningún motivo y persistes en la búsqueda de
cada detalle, te infiltras en los planes, te conviertes en el observador, en el
escucha y después intentas ser un entrevistador astuto que sigue titubeando en la
discordia.
Buscas ese ungüento mágico
que hace que se resbale todo. Tus mortificaciones no te dejan dormir, hueles
las sabanas con tal de hallar algo que te de una pista, quieres penetras en la
mente de esos sujetos que están perdidos en el gigantesco tablero, cavilas sutilmente
de que manera detener esta fuerza del destino, te sientes débil ante el acecho
de vibraciones irrepetibles, comienzas a dudar de tus capacidades y es cuando
sigues intentando imaginar la formula que termine por abrumar el panorama. Tus manos
están manchadas de contestaciones increíbles, te arden la yema de los dedos, te
punzan las uñas, estas atado a las respuestas que te dejan perplejo, te crees
astuto, en tus múltiples escenarios intuyes que el universo está conspirando
para que haya una revuelta que te libere y te de una revancha que calme las
constantes batallas.
Estas perdido en las
encomiendas de la memoria, no estas de acuerdo con los personajes, algo hace
que te mantengas al tanto, continuas con la persecución, redactas de manera
acelerada un discurso que someta esas intenciones relevantes, quieres encarar y
descifrar la teoría de la existencia, de ese desenfreno inusual, de ese disparate
que sepulta de manera intermitente la calma, estas cegado a conseguir a toda
costa la estrategia que paralice el latir de los corazones. Esa vestimenta que
portas esta desgastada por los embates atípicos de una elegante presencia,
estas desarmado, estas suplicando en voz baja que las cosas cambien de
trayecto, en las noches ruegas compasión, haces malabares, rezas con fervor,
quieres que este sueño con singulares marañas termine por tejer un antes y un después.
Sugieres ciertas
modificaciones al guion y esa extraña presencia te las niega. Hay cuestiones
que no dependen de esos manotazos atolondrados, hay tardes que se mostraran
despejadas, hay ojos que miraran con sigilo la belleza, habrá bocas que te
digan las peculiaridades de la realidad, habrá un silencio que te tumbe en aquella
estructura llena de minúsculas pirámides y te obligue a mirar la luna primaveral.
Toda la geometría que al principio contemplaste te hará saber que solo eres ave
de paso, estornudo y flores amarillas que se marchitan sin contemplaciones.
Las deducciones inevitables
te acompañan hasta la puerta. Te quedaras esperando aquella carroza que tiene
un itinerario caótico y con escalas lejanas, las presas desbordaran y tendrás que
nadar para salvarte de lo que parece devastador y seguirás sin entender ni una
pizca, la única opción solida es volver a empezar.
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