La conservación de la calma es una alucinación mientras aspiro ese aroma
que es genuino. No comprendo que sucedió después de aquella discusión en la que
hablábamos del futuro y de las consecuencias que nos llevarían a comenzar la
sana lejanía, no quieres estar a mi lado, te aturde cada una de mis
expresiones, te provoco incomodidad, pero de esto dependemos y no puedo decir
que no cuando es una oportunidad que nos llevaría a los cuernos de la luna. Tus
ojos me indican un desacuerdo total y cada vez que intento explicarte, me dices
que me calle y que no te altere.
Renuncie a la derecha y ahora que estoy en la izquierda, me dices que soy
parte de la corrupción que nos somete y que no hace participes de lo acontece
en el país, me recriminas y pides que reconsidere la decisión, que no quieres
vincularte con esos dizque progresistas, que mis acciones repercutirán en tu
credibilidad construida desde hace quince años. Desde hace un par de meses
todas las noches discutimos y me pides que no de declaraciones públicas, que me
mantengo con un perfil bajo, que tus jefes te presionan para hacer una dura crítica
al régimen, pero es obvio que te has negado para no darme golpes bajos.
Recuerdo cuando deje la radio para adentrarme a la política y aprovechar el
cariño de la gente, cuando gane aquel curul y realmente no hice nada, solo
sostuve mis ideologías liberales y a favor de lo justo, pero ahora que estoy
con los que dices que son malos, te hierven las tripas y me exiges que sea prudente,
que reconsidere y regrese con la oposición, me pides que la ambición no me gane,
pero quizá estoy a punto de convertirme en un secretario de estado, es el sueño
que todo político quiere alcanzar, es cosa de meses para que el presidente me
tome en cuenta y me llame al gabinete.
Hoy me dijiste que, si eso pasa, prefieres el divorcio y que corte toda comunicación
con el circulo cercano que hemos construido, que no te importa lo que piense la
gente, que eliges la calma y poner límites, no quieres ser el escarnio de un puñado
de colegas que pretenden destruir a quien se deje, fuiste determinante y me gritaste
que vaya solo por esta aventura, que no puedes apoyarme por las circunstancias.
Eres una gran periodista y se que respetaras tus valores, que no tendrás miedo
de dejarme y de encarar la verdad, seré blanco fácil en tus profundos análisis,
buscaras quizá la manera de cuidarme, pero si no hay alternativa dejaras que
todos me muerdan y acaben con lo buena gente que soy, ni el pueblo podrá poner freno
a todos aquellos que buscan el hilo negro en un carrete reutilizable.
Me pediste unos días para pensar las cosas y saber a que parte de la ciudad
te mudaras, me regalaste esta bufanda con tu perfume preferido y te marchaste a
paso veloz, ya no quisiste discutir, solo mencionaste que pronto tu abogado me
llamara y que no haga difícil este trance. No he parado de llorar, tu eras
parte de este sueño y ahora me abandonas y me pides que de vez en cuando les
hable a mis hijos, si es que la agitación mediática lo permite y diste gracia a
Dios que ellos se encuentren en New York y no en este lugar que se incendia y
va exterminando lo que parecía eternidad, pero ya no queda amor, ni empatía, ni
compasión.
Hoy veré tu noticiero y me perderé en tus ojos, estaré pensando que es lo
que haré, mientras suspiro a través de la tela de esta bufanda con tu aroma que
es genuino.
Comentarios
Publicar un comentario