La
majestuosidad de tus sentidos se pierde en esas palabras rebuscadas que te
quieren adornar un panorama obscuro. Intentas resistir ante el embate de un
discurso desgatado y absurdo, te vuelve a decir que te ama, que nunca te
dejara, que tienen que ver por el futuro, que siempre te tomara en cuenta y que
no dudes de lo que haga o deje de hacer, siempre será para el bien de los dos.
La observas
y te petrificas como si fueras una de esas feas gárgolas de aquella iglesia que
te fascina, comienzas desde el fondo a reír y no haces ni un gesto, estas totalmente
paralizado ante lo que escuchas, estas cansado de percibir esos razonamientos idealistas
y de buena convivencia cuando todo se ha convertido en una jungla, en una
asfixiante rudeza disfrazada de cariños obligados y de momentos que solo pintan
una fachada orquestada por conveniencias claras.
Recuerdas
cuando la conociste, era una talentosa maestra de baile, una niña mimada con
aires de grandeza, que creía que ser bonita era suficiente para sobresalir y quizá
sí, hasta que llegaste según para aprender unos cuantos pasos de salsa y
saliste flechado, después le perdiste la pista, no te intereso ser un gran bailarín,
seguiste enfocado al estudio de las nuevas tecnologías, fuiste y regresaste, hasta
que un día ella volvió aparecer, ahora era una bonita odontóloga y tu un tipo
con un dolor de muela insoportable, ahí culminaste tus intenciones y la
conquistaste.
En los últimos
meses reniegas de tus decisiones, te hubieras quedado en Bélgica en espera de
un ascenso, pero regresaste, porque extrañabas a tus padres y hermanos, no querías
estar lejos y después lo que te parecía amor te ato a lo que hoy es un infierno,
ella intenta mantenerte adormilado, pero te resignas a que sus bellos actos
solo son para mantener una relación idolatrada , ya no quieres continuar con la
farsa, te diste cuenta que es una gran actriz, una chantajista, una egotista,
una maltratadora, que solo piensa en su porvenir y en sus tontos caprichos.
Te sientes
cansado, no estas a gusto y hoy aceptaste una oportunidad en Panamá, ella no lo
sabe, pero te arriesgaras, porque también tienes sueños y quieres despejar tus
pensamientos de tanta toxicidad, tomaras ese avión y te marcharas con grandes
expectativas, no sabes si volverás, lo único seguro es que no la quieres ya en
tu vida.
Te bastaron
tres meses para darte cuenta que lo que parecía una princesa es un verdadero
dolor de cabeza, que no tiene los mismos valores, que no comparten las mismas
ideas y que la ilusión te forzó a decidir mal. Comienzas a moverte después de escuchar tanta incoherencia
y la tomas de la mano como lo haces habitualmente, sonríes y pides la cuenta,
ni siquiera intentas contestarle, solo le preguntas de que tanto trabajo tendrá
mañana, que si está checando lo del viaje a Tulum y que tenga presente que el próximo
fin de semana es la ceremonia de ayahuasca en Cuernavaca.
Preparas
todo para que no resienta tu ausencia y también constatas que eres un patán,
pues no tienes el valor de terminar un noviazgo tormentoso de frente, te iras
sigilosamente, hoy por la noche entregaras las llaves del departamento que
tenias en alquiler, te despedirás de tu familia, dirás que iras a checar un proyecto,
y dormirás en aquel hotel junto al aeropuerto, nadie truncara el plan y tampoco
permitirás que te corten las alas.
Fueron tres
meses de noviazgo que se sienten como diez años, una relación absorbente, tirana
y poco afectiva, no puedes perder el piso por un ser ambicioso e indiferente, cumplirás
treinta y te falta mucho por conocer, sentir, admirar y gozar.
Le romperás
el corazón, cuando tú ya estas hecho polvo y necesitas resurgir, mañana le llegaran
unas rosas que anuncien el fin y tu estarás aterrizando para tomar un chicheme.
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