Ir al contenido principal

Los relatadores.

 

Me incorporo después de pasar dieciséis horas durmiendo. Sacudo mis cabellos, bostezo sin cesar y busco razones para comenzar a carburar todas esas ideas inconclusas, paseo por la habitación en busca del pastillero, retrocedo y veo mi agenda, donde marque en rojo que hoy es cumpleaños del gran jefe, seguramente me estarán llamando para sonsacarme para regresar al bar que muchas veces me ha visto discutir por mis ideales políticos.

Quizá esta vez me negare a ir a la tertulia de esos amigos que solo buscan ratos de ocio y que son asquerosamente pretenciosos, son miserables al dejar a su familia esperando un beso de buenas noches, solo por estar dizque conviviendo, intentando componer el mundo con palabrerías, gastando lo que sería para las futuras vacaciones, quedando en quiebra, solo por no perder la tonta costumbre de reunirse para terminar con la acumulación de estrés.

Me siento aburrido de estar solapando a individuos inmaduros, que solo piensan en dinero y placer, no hay más en su lista, no tienen tantita idea de lo que esta pasando en su cuerpo cada vez que introducen esas dosis de alcohol y tabaco, se sienten indestructibles y parece que no tienen la capacidad de entendimiento, todo se reduce a negocios turbios, vínculos tóxicos y decisiones precipitadas. Yo siempre llego alrededor de las once, me tomo un par de cervezas y después me pierdo en esas conversaciones intolerantes, repetitivas, inconscientes, todo se va descomponiendo, solo me queda la opción de huir y caminar veinte minutos para llegar a mi lugar sagrado, donde el antidepresivo me espera para emprender un viaje a la serenidad absoluta.

Estoy cansado de ver como mis amigos de la universidad se van degradando, por instalarse en una burbuja ambiciosa y ruidosa, ahí han permanecido por diez años desde que se graduaron, encontraron buenos trabajos, un estilo de vida cómodo, pero no evolucionaron, se quedaron en un sistema que solo los ha hecho subir de peso y buscar atajos que los lleven a según relajarse por la vida llena de conflictos. No he querido perderles la pista, pues los estimo y considero que son parte de mi historia, pero me han llevado al borde de querer dejarlos en su perdición, en su idea loca de querer conquistar al mundo aplastando a quien sea.

Inauguramos ese grupito para discutir los acontecimientos sociales que repercuten en el país, después se desvirtuó el objetivo y terminaron siendo reuniones donde solo había quejas y distractores. La cita es todos los miércoles a las siete de la noche en esa casona vieja de madre de Imelda Castañeda, una propiedad que si no fuera por nosotros estuviera abandonada, pero es ahí el centro neurálgico de nuestras vidas controversiales, todos treintones, la mitad solteros, los otros casados, es un festín de vivencias y lo que pasa en el país nos valió un reverendo bledo.

Ahí ya no se discute de libros, solo hay frivolidad y crueldad en ciertas formas de expresarse, pues ahí nadie a conocido la pobreza, bueno solo la espiritual que invade a la mayoría, ya no se siente la libertad, es una jaula que se adorna de buenas intenciones y de autentica farsa. Todos están en plena competencia y descalificando los que han desertado, etiquetándolos de traicioneros y sumisos.

No quiero abandonar lo que es una guarida de estudio relevante sobre el comportamiento humano, de aquí he sacado fabulosos proyectos, plasmándolos en maravillosos guiones, llevando un pedazo de fantasías a la televisión, fantasías que no son ficción, que realmente pasan y que son devastadoras, porque no aportan, no son valiosas, pero dejan lecciones y enseñanza para saber qué no decir y que no hacer.

Es la riqueza de la miseria humana y yo estoy hundido entre los relatadores de un sistema injusto y superficial.

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un futuro inmediato.

  Insertas de nuevo ese chip que te mueve en todos los escenarios posibles, recolectas evidencias, intentas sacudir la órbita de cada situación para tener la ventaja de ganar, sabes que tienes todos los elementos que comprometen la estabilidad, te sientes orondo al saber que no hay escapatoria, que tienes la gran oportunidad de ejecutar una sentencia que vienes pensando desde hace mucho tiempo. No conoces la fatiga, la evitas, porque sabes que no puedes dudar ante lo que es una resolución satisfactoria, es la cumbre que has buscado en todos los contextos de una situación que te dejo herido y malhumorado, no hay trampas que ya te puedan dañar, es ahora o nunca. No quieres perder, quieres alzar los brazos y liberarte de aquellas sensaciones desastrosas que rompieron la veracidad de cada acción, recopilaste con sutileza todas esas palabras que se repitieron hasta cubrir tus pensamientos, no te asfixiaste, resultaste experto en resolver la ecuación y respiraste ante lo que parecía un z...

Ejercer compasión.

  Pues no se cumple la máxima de puertas abiertas y oídos atentos, eso es una farsa del tamaño del universo, es una gran incongruencia que ronda los minutos de la espera que dedico a alguien que al final no me atenderá, sus ocupaciones y percepciones no le permite otorgarme cinco minutos para saludar y expresar lo que viene en camino, al final no dejas el porcentaje que otros generan, eres parte de una planilla que debe dedicarse a sumar y reflejar resultados, no hay un interés en saber que es lo que te traes entre manos, no tienes pedestal en este santuario, hecho a la medida para todos aquellos que ponen alfombras y dicen frases rimbombantes. Es la cruel realidad de una metodología que resulta ser mecánica y matemática, aquí no hay reconocimiento y a pesar de los esfuerzos no voltean a verte, prefieren involucrar a los que llevan menos tiempo en el proceso, les dan de esas mieles para que se empalaguen y puedan ser manipulables, es un circulo que es amplio y repetitivo, es una ...

Dos mil veintiséis.

  Dos mil veintiséis. Veo en tus ojos que para este año necesitas darte cuenta de todos esos pasos mal dados y que por orgullo no observas, quieres dejar de ser el protagonista de historias que no tienen sentido, de romper la burbuja que te mantiene lejos de la realidad, de saber que es pasar un tiempo de calidad y verdadero descanso, quieres cumplir con eso y más, pero no tienes idea de cómo empezar a arreglar el desorden que por años te mantiene en un embotellamiento de pensamientos rutinarios y peleas repetitivas. Es cuestión de querer, de administrar, de gestionar, de proponer una manera distinta de apreciar el tiempo, es momento de generar instantes de comprensión, de satisfacción, de reflexión, de amor. Todo eso que te cansa, ponle de repente pausa y escucha lo que el viento te quiere decir, no pierdas la concentración, no quieras escapar de lo que evitas diariamente, en verdad ponte a crear cosas en una paz extrema, date cinco minutos para entender que todo es pasajero, qu...